04/05/2015

Un par de libros y vientos de cambio

Para ser uno de los idiomas más hablados del mundo, el español cuenta con una bibliografía sobre jazz que da pena verla. Si descontamos las traducciones del material foráneo, la cosa se queda en nada.

Por eso estamos de enhorabuena. En primer lugar, Sergio A. Pujol —en España les puede sonar por haber sido corresponsal de Cuadernos de Jazz en Argentina— acaba de sacar Oscar Alemán—La guitarra embrujada (Planeta, Buenos Aires), su biografía del gran Oscar (sin tilde, se dice /osCAR/) Alemán, que, a falta de más datos, promete. Aparte de las capacidades del autor, la figura de Alemán (1909-1980) es fundamental para entender la permeabilidad de la propia música en general y lo pronto que viajó el jazz por el mundo, principalmente como música de baile (hablamos de cuando los discos indicaban el título del tema y el paso de baile correspondiente, como el "fox trot").

Aquí puede escucharse música de toda la carrera de este virtuoso de la guitarra.

El fragmento que publica aquí Página 12 es un buen aperitivo de lo que puede ser el libro.

La ficha técnica del libro puede verse aquí.

Hace algún tiempo escribí esto sobre lo mucho y pronto que ha viajado el jazz.

30/04/2015

Repertorio de hard bop — una sugerencia

(Dedicado a Ira Gitler.)

La posición central del hard bop en lo que hoy se considera el tronco principal del jazz es un fenómeno llamativo: resulta paradójico que un estilo tan presente, la lingua franca, por el inmenso legado discográfico y por lo mucho que se sigue practicando, especialmente en las escuelas de música, tenga tan poca literatura. Por la razón que sea, hay muy pocas biografías de músicos representativos del género y algunas no pasan de ser guías de escucha. Tampoco hay un tratado definitivo sobre el estilo (los tomos de Rosenthal y Mathieson no bastan), algo que, dada la relevancia del legado afro-americano que conlleva, más que en cualquier otra rama del jazz, deberían considerar uno o varios autores.

Volviendo a la cantidad de gente que sigue practicando este género sobre el escenario, entre los cuales hay muchos estudiantes recién licenciados de sus escuelas de música, a pesar del cinismo de los aficionados veteranos que lo han visto todo y además en persona, a alguno de esos músicos le gustará esta música. Si a alguno de ellos le hace falta ampliar repertorio, ahí va una sugerencia: ¿por qué no explorar el cancionero de Hank Mobley?

Hank Mobley en la sesión de grabación de Soul Station,
domingo, 7 de febrero de 1960 (foto de Francis Wolff)

26/04/2015

Era argentino

Compartimos mesa unas cuantas veces. Hablamos. Nos escribimos. Me publicó más de una década. Pero apenas le conocía. Era argentino.

Por avatares de la vida terminó en España. Conoció a una mina, María Antonia. Congeniaron y se unieron en algo que duraría para siempre, en contrapunto, de la misma forma en que con Charlie Parker casaba mejor Miles Davis que Dizzy Gillespie. Ben Webster y Art Tatum. El contraste como elemento cohesivo.

En persona su presencia compensaba su calvicie perpetua con creces. Era argentino. Hablaba y te dejaba sumido en una nube incierta; mi conclusión es que si te liaba era, principalmente, sin querer. Puede que yo sea un blando.

Trabajó por cuenta ajena y en algún momento lo dejó. Si fue así, lo hizo para dedicarse en cuerpo y alma a su revista, Cuadernos de Jazz. Veinte años de papel casi mensual. Ninguna revista española de jazz ha durado tanto en los quioscos. Y en internet sigue.

Era argentino.