03/10/2022

El centenario de Oscar Pettiford

 

Oscar Pettiford en Newport, 1958
(pantallazo de Jazz on a Summer's Day)

Así como el pasado 22 de abril conmemorábamos el centenario de Charles Mingus (artículo/podcast), el viernes 30 le tocaba al otro gran contrabajista/líder de la época, hoy menos recordado, pero en su día —falleció en 1960— tan ilustre como aquel: Oscar Pettiford.

Así pues, el primer detalle llamativo de la biografía de Pettiford es que era más joven que Mingus, cuando la impresión suele ser la contraria, por cuestiones musicales y acaso también por su prematura calvicie y su precocidad profesional: su debut en disco, aunque accidental, fue a los 17 años en una jam session con Charlie Christian.
 
Christian ejercería una enorme influencia en Pettiford, el primer gran solista melódico del instrumento con permiso del efímero Jimmie Blanton (1918-1942). Como explicó Dizzy Gillespie, “Oscar era un gran seguidor de Charlie Christian, su estilo se basaba en el de Charlie Christian. Hay un montón de bajistas que, al tocar un solo, piensan siempre en las tónicas… antes de que viniera a Nueva York [Oscar ya] estaba tocando melodías con el bajo, como un solista, como una trompeta o cualquier otro instrumento melódico”.

Esta faceta de Pettiford es particularmente notable con el violonchelo, que tocaba afinándolo como el contrabajo y que, como lamentaba el pianista y colaborador habitual Dick Katz, a veces “trucaba enchufándolo a un amplificador y añadiéndole un trémolo que sonaba como un theremín”. Discusiones tímbricas aparte, fue un solista sólido.

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El joven Pettiford
Pettiford nació en Okmulgee, Oklahoma, de ascendencia afroamericana y Cherokee por parte de padre, y Choctaw por parte de madre. Como otras familias musicales de la época (la de Lester Young, por ejemplo) los Pettiford, que llegaron a tener once hijos, actuaban como grupo. Oscar empezó bailando y cantando, pasó al piano a los 12 y empezó a tocar el contrabajo a los 14. A los 17 se produjo el encuentro con Christian y el tenor Jerry Jerome, de paso con la orquesta de Benny Goodman por Minneapolis, donde vivían entonces los Pettiford.

No obstante, el primer aviso serio de Pettiford lo plasmó en una sesión con Coleman Hawkins del 23 de diciembre de 1943, con su solo en “The Man I Love”, en el que se le oye respirar como haría un solista de viento. También por aquel tiempo formó un inusual equipo de dos bajistas con Chubby Jackson en la orquesta de Charlie Barnet, a la que seguirían la de Duke Ellington —que le marcó profundamente— y de la de Woody Herman, en la que se partiría el brazo jugando al béisbol y se tomaría un descanso forzoso, del que, según él mismo, salió tocando mejor, no tan rápido, pero con mejor sonido (en el futuro Max Roach se confundiría explicando con esta lesión la ausencia de Pettiford del célebre concierto en Massey Hall de 1953, en el que tocó Mingus).

A los 21 años, ya entre los más grandes. 
(La imagen inferior está invertida en el original.)

Fue en esa época, a mediados de los cuarenta, cuando Pettiford logró su mayor visibilidad pública, ayudado por el hecho de que era un favorito de los músicos de la generación anterior y de la siguiente, junto a Dizzy Gillespie y en los discos próximos a la modernidad de Coleman Hawkins y la orquesta de Boyd Raeburn. Con Dizzy armó en 1944 el primer quinteto de Bebop, con Max Roach a la batería, George Wallington al piano y Don Byas al saxo tenor (la idea es que el otro viento fuera Charlie Parker, pero no consiguieron dar con él a tiempo).

Sobre la importancia de Pettiford en el grupo, Ira Gitler, principal cronista de aquel movimiento, cuenta la idea de que los vientos tocaran los temas al unísono —tan distintiva del Bebop— fue de Pettiford; por su parte, el pianista Billy Taylor, que precedió a Wallington, cuenta como en un bolo el grupo tocó el tema “Bebop” a toda velocidad y Dizzy no le dio un solo a Pettiford. Al terminar, este se encaró enfadado con Dizzy y le preguntó por qué no le había dado paso. Dizzy le respondió que pensó que el tempo era demasiado rápido, a lo que Pettiford respondió airado: “¡si tú puedes tocarlo, yo también puedo!”

Max Roach, Don Byas, Oscar Pettiford,
George Wallington, Dizzy Gillespie. 1944.

Pettiford acabaría por dejar el grupo a principios de 1945, a raíz de que Dizzy le llamase “prima donna”, por su protagonismo y porque era el bajista del momento. Lo más destacado del resto de la década fue, aparte de su paso ya comentado por las orquestas de Ellington y Woody Herman, su efímera big band, con la que grabó su “Something for You” (posteriormente conocido como “Max Is Making Wax” o “Chance It”).

Es precisamente en la década de los cincuenta cuando se reafirma como músico más allá del instrumento. Dejó más de 60 composiciones, las más recordadas “Bohemia After Dark” (que reclamaba como embrión del “So What” de Miles Davis), “Blues in the Closet” y “Tricotism”, o la desconocida, el título no ayuda, The Gentle Art of Love. La posteridad es caprichosa, y por diversos factores, como que grabase para sellos pobremente reeditados (Bethlehem, ABC-Paramount), su estética musical y su marcha a Europa en 1958 —sin retorno por su prematura muerte—, ha ido ocultando un legado sustancioso.

Pettiford grabó muchísimo: era un gran contrabajista, sin apenas rivales en Nueva York. Entonces como ahora, los sellos y productores tienen sus músicos favoritos, y Pettiford tuvo una relación muy estrecha con el recientemente fallecido Creed Taylor, un productor particularmente leal a ciertos músicos: Kai Winding, por ejemplo, grabó como líder en todos los sellos en los que produjo Taylor (Bethlehem, ABC-Paramount/Impulse, Verve, A&M y CTI). Pettiford iba por el mismo camino antes de emigrar a Europa, quién sabe si hubiese vuelto a grabar con Taylor, pero de haber sido así su relevancia actual sería definitivamente otra.

Sobre su estética musical en los cincuenta, Pettiford, por edad y relevancia desde una década, fue una de las referencias de un movimiento derivado del mítico Noneto de Miles Davis, el de músicos como Kenny Clarke, Tadd Dameron, el primer Quincy Jones, Gigi Gryce, Lucky Thompson (los tres arreglaron para él), Art Farmer, Benny Golson… afroamericanos que no adoptaron la dureza del Hard Bop y cuyo hueco en el canon es menor de lo que habría cabido esperar entonces (o mucho menor, en el caso de una figura afín y enormemente popular como el multiinstrumentista Don Elliott), y desde luego menor que el de figuras también afines como Gerry Mulligan, el Modern Jazz Quartet o incluso la Third Stream en general.

Esta falta de relevancia actual no es explicable desde lo estrictamente musical. No ayuda que en aquel momento surgiera el rock’n’roll, pero en lo extramusical hay que tener en cuenta, además de lo irregular de las reediciones de esta música, la emigración a Europa tanto de Clarke como de Pettiford, la muerte de éste, la desaparición parcial de Lucky Thompson y total de Gigi Gryce de la escena, la errática carrera de Dameron o el viraje de Quincy Jones hacia otros horizontes. 

Por alguno o varios motivos de los apuntados, cuando se recuerda al bajista la atención se suele dirigir a los años cuarenta. No obstante, su carrera grabada abarca 21 años, entre 1939 y 1960, que dan para varios días —más de cuatro— de escucha ininterrumpida (véanse los enlaces al final). Y a pesar del énfasis en esos primeros años, en los cincuenta su palmarés es abrumador: aparte de las grabaciones a su nombre, aparece en discos de Miles Davis (Volume 1The Musings), Sonny Rollins (The Freedom Suite), Kenny Dorham (Afro-Cuban, Jazz Contrasts), Monk (Plays Duke Ellington entre otros), Gigi Gryce (Nica’s Tempo), el 3 for Ellington de Teddy Charles, los debuts de Clark Terry y Helen Merrill en EmArcy (con la Merrill repetiría), Lee Konitz with Warne Marsh... y un largo etcétera. Dicho esto, es especialmente llamativa la concentración de calidad que produjo en 1956 (Qobuz).

De aquel año tenemos grabaciones con guitarristas, cantantes, pianistas, combos con un viento al frente, big bands… el debut de Kenny Burrell en Blue Note, una sesión inédita en su día con Tal Farlow (con Pettiford al chelo solista), discos con pianistas como Monk (partes de The Unique y Brilliant Corners), con Phineas Newborn, Jr., Ray Charles, Hank Jones (el trío de Charlie Smith) y Toshiko Akiyoshi, el Detroit-New York Junction de Thad Jones, el Ballads and Blues de Milt Jackson, el Patterns in Jazz de Gil Mellé, la big band à la Basie de Nat Pierce, y la más comercial de Boyd Raeburn en una de su últimas grabaciones (nada que ver con su temeridad de los años cuarenta, por desgracia), el Dream of You de Helen Merrill, varias sesiones de Chris Connor para Atlantic…

En esa onda reposada que comentaba más arriba, están los discos del acordeonista Mat Matthews para Dawn (The Gentle Art of Love y, particularmente, The Modern Art of Jazz, ojo a este dúo de acordeón y chelo), el homónimo The Manhattan Jazz Septette, y sobre todo el tan extraordinario como olvidado Bix Duke Fats del arreglista Tom Talbert, conocido de Pettiford desde sus tiempos, de ambos, en Minneapolis.

Más mordente presentan los temas de sesiones que no deben pasar desapercibidas, las que grabó con Lionel Hampton al frente de un elenco estelar para el sello Jazztone, y las jam sessions hasta hace poco inéditas del pianista Joe Castro (4 y 5 de febrero, ojo a esto y a esto).


Las obras maestras de ese año, y quizás de toda su carrera, son tres elepés para ABC-Paramount, con Creed Taylor de productor: dos con Lucky Thompson (sendos volúmenes de Lucky Thompson Featuring Oscar Pettiford), grabados en enero y en diciembre, y el primero de dos discos orquestales para el sello, In Hi-Fi (YouTube, reunidos en su día en CD), en el que presenta una big band modificada (menos metales, pero con trompa y arpa) y arreglos casi todos de Gigi Gryce o Lucky Thompson.

Por su parte, los dos elepés con Thompson (reunidos en su día en este CD), son dos joyas perdidas de la década de los cincuenta. Ambos están compartidos a partes iguales por un quinteto con trombón (Jimmy Cleveland, otro de los afines) y un trío, con Skeeter Best a la guitarra, sublime (YouTube).

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Oscar Pettiford y Attila Zoller: The Gentle Art of Love” (15 de junio de 1959) 

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Enlaces:

Grabaciones completas de Oscar Pettiford en Qobuz:
El gran website dedicado a Oscar Pettiford es el del difunto Hans-Joachim Schmidt. Aunque algo desfasado, sigue valiendo. Se conserva en Archive.org.

Ensayo de Joan Mar Sauqué sobre el encuentro en el verano de 1953 de Tadd Dameron, Art Farmer, Clifford Brown, Quincy Jones y Benny Golson, entre otros.

Noal Cohen ha montado varias discografías definitivas (incluidas las de Gigi Gryce y Lucky Thompson) en su website. Además, tiene una serie de ensayos (en inglés) sobre este tipo de jazz bajo el título “The Birth of the Cool Legacy”.

1 comment:

Pablito said...

Muchas gracias por tu commemoracion del centenario de Oscar Pettiford y por las grabaciones en Qobuz.