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12/07/2013

¡Fiesta en casa de los Barnes! (2ª parte)

George Barnes
Espero que disfrutaran tanto como yo el vídeo de "Liza" de ayer, del disco Guitars Galore de George Barnes, publicado en 1961. El emotivo montaje de imágenes lo ha producido Alexandra Barnes Leh, hija de George, productora también del proyecto del legado de George Barnes. Merece la pena pasarse por ese website a la mínima que al lector le interese la historia de la guitarra en Estados Unidos. Barnes era un auténtico pionero, uno de esos caracteres casi míticos, que nos dejó demasiado pronto, en 1977.

Al final de este texto he incluido algunas imágenes tomadas del vídeo de ayer. Por la cantidad de sonrisas, está bastante claro que los asistentes a la fiesta lo pasaron muy bien. Los músicos de esta época son recordados por su ingenio, sus bromas, su sentido del humor... su capacidad de pasarlo bien en cualquier circunstancia. Ahora, además, gracias a Alexandra y su madre, y esposa de George, Evelyn Barnes, conocemos algunos detalles de la fiesta. A las dos va nuestro agradecimiento.

11/07/2013

¡Fiesta en casa de los Barnes! (1ª parte)

Esto puede sonar exagerado, pero creo que no tendremos una idea exacta de la medida en que la música popular de EE UU de cierta época está empapada de jazz hasta que no se haga una buena discografía (con los nombres de todos los músicos implicados) de Columbia y RCA, y sus subsidiarias. Al ser los dos sellos más importantes de los años cincuenta, a algunos se nos hace la boca agua sólo de pensarlo. Hay gente para todo.

Evidentemente, la música es música, y debería bastar con poder escucharla para preciar todos sus sabores. Aun así, las impresiones se ven afectadas al saber quién toca exactamente en un disco, y parece que los músicos de jazz, o al menos músicos con fuertes inclinaciones jazzísticas, o veteranos de las big bands cuyos primeros pasos profesionales consistieron en tocar música con un alto octanaje de jazz, abundan en la música popular de EE UU de los años cincuenta y sesenta. Y no sólo por los músicos de Stan Kenton o Count Basie presentes en los discos de Sinatra. Hay mucho más.

15/04/2013

Piazzolla en Nueva York (III): Take Me Dancing! — Notas discográficas

En 1959, mientras la música de jazz atravesaba uno de sus momentos más ricos y fértiles, y la vida cultural de Nueva York en general era simplemente asombrosa, el gran modernizador del tango pasaba apuros para salir adelante y en lo musical su frustración iba en aumento.

Desde entonces, los cánones han marcado como irrelevante el resultado de sus planes de unir jazz y tango, el elepé Take Me Dancing, y sin datos relevantes en la funda del disco ni en otras fuentes, apenas existen indicios sobre quién toca en ese disco ni cuándo se grabó. A nadie le interesa un "fracaso" de un mito de la música, ¿no?

La investigación discográfica sobre Take Me Dancing! empieza y termina con una foto, publicada en su día en Piazzolla Loco Loco Loco (Argentina, 1994), las memorias de Óscar López Ruiz, uno de los principales guitarristas de Piazzolla. Mucho se ha especulado sobre la identidad de los músicos retratados. Con respecto a este disco se han barajado muchos nombres, como Tito Puente (del que se habló en la entrada anterior), Barry Galbraith y George Duvivier, aun cuando no aparecen en esta foto. Para empezar, en todo caso, aquí se muestran más músicos de los que participan en la grabación. Las obligadas búsquedas en internet arrojan resultados vagos, con errores en los nombres de los músicos y los instrumentos que tocan.

¿Domingo, 26 de abril de 1959?

El personal completo es, de izquierda a derecha:

23/11/2011

Blues para Paul Motian, 1931-2011

Eddie Costa al piano
Wendell Marshall al contrabajo
Paul Motian a la batería

- 1959 -



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14/09/2011

Rarezas: Eddie Costa con Gigi Gryce

Fred Baker fue un cineasta alternativo enamorado del jazz y la danza, que quiso combinar ambas expresiones artísticas en su primer cortometraje, On the Sound. Lamentablemente, falleció el pasado 5 de junio a los 78 años (necrológica de Variety).

Como contaba él mismo (aquí), para la banda sonora primero pensó en Mingus, a quien conocía, pero éste declinó y le recomendó a Gryce. Por lo que dice en la página de Vimeo y en la excelente biografía de Gryce firmada por Noal Cohen y Mike Fitzgerald, parece que Baker tomó unas grabaciones que Gryce hizo especialmente para la película, puso la música a los bailarines, filmó la danza, y editó música y metraje hasta reducirlo a 8 minutos.

Aunque hoy sea una rareza, en su día recibió el USA Golden Eagle de 1963, y fue seleccionada para los festivales de Edimburgo, Berlín y la Bienal de Venecia de ese mismo año.

La importancia de la banda sonora de este corto se debe a que es una de las escasas grabaciones, junto con Reminiscin', el elepé para Mercury, y lo que ha rescatado recientemente Uptown, del Orch-Tette de Gigi Gryce. Además, como señalan Cohen y Fitzgerald en su biografía, la banda sonora "contiene elementos musicales presentes en grabaciones anteriores de Gryce, particularmente los dos movimientos basados en el blues, pero también muestra la influencia del free en un extenso solo de vibráfono acompañado por bajo y batería sin un pulso definido". Aunque merece la pena ver el corto completo, los dos solos de Eddie Costa son de lo más destacable.

Según la discografía de Gigi Gryce recopilada por Cohen y Fitzgerald, la grabación se llevó a cabo probablemente en el verano de 1960, en el estudio Bell Sound de Nueva York, con el siguiente personal: Richard Williams (trompeta), Gigi Gryce (saxo alto, clarinete y flauta), Eddie Costa (vibráfono), Richard Wyands (piano), Reggie Workman (contrabajo) y Mickey Roker (batería).

08/08/2011

Tal Farlow, Eddie Costa, Marian McPartland... inéditos

... al menos inéditos para mí. Acabo de toparme, en el muro de Marian McPartland en Facebook, un enlace a una retransmisión radiofónica de la NBC, presentada en asociación con la AFM (el sindicato de músicos de EE UU) "en apoyo a la división de bonos el Estado del Departamento del Tesoro" —campaña que no podría ser más pertinente 55 años después— en directo desde el club The Composer, en el que, en el verano de 1956, compartían cartel dos tríos, el de Tal Farlow y el de Marian McPartland. El pianista de relevo era John Mehegan.

La verdad es que estoy anonadado, porque el trío de Farlow con Eddie Costa y Vinnie Burke, aquí presente, fue un grupo extraordinario pero efímero, y aunque sabía que habían tocado en ese club en esas fechas, no tenía ni idea de que se había grabado y preservado. El trío de la McPartland, a todo esto, tiene a Bill Britto al contrabajo y al soberbio Joe Morello a la batería.

Como no tengo nada más que decir ahora mismo, les dejo con la música. La pueden escuchar en el player al final de la página, o en el website que ha publicado esta joyita: Past Daily. Los detalles de la sesión son los siguientes:

23 de julio de 1956. The Composer, Nueva York. 

Tal Farlow Trio: Farlow (g), Eddie Costa (p), Vinnie Burke (b).

 0:00 They can't take that away from me
 5:34 You don't know what love is 
10:02 And she remembers me 

Marian McPartland Trio: McPartland (p), Bill Britto (b), Joe Morello (d).

15:28 Falling in love with love 
19:20 For all we know
23:54 Bohemia After Dark

* Es posible que esta fecha sea la de retransmisión, y que la música se grabase previamente en el club. El locutor señala que la música fue "transcribed" (grabada exclusivamente para su emisión por radio), y según el semanario The New Yorker, el último día de Farlow en The Composer fue el 18 de julio.

27/06/2011

Zoot Sims, Phil Woods... y Eddie Costa: Jazz Mission to Moscow

En 1962, en plena guerra fría, con Kennedy en Washington y Jrushchov en Moscú, y a escasas semanas de la crisis de los misiles en Cuba, Benny Goodman se embarcó en una gira por la Unión Soviética con una banda de primera: Joe Newman y Jimmy Maxwell estaban en la sección de trompetas, Willie Dennis entre los trombones, Phil Woods, Jerry Dodgion y Zoot Sims en las cañas, y una sección rítmica que incluía a John Bunch, Teddy Wilson, Victor Feldman, Bill Crow y Mel Lewis (estos dos, el corazón de la Concert Jazz Band de Gerry Mulligan). En principio la orquesta iba a presentar un repertorio compuesto de nuevos arreglos encargados a gente como Tadd Dameron, así como el repertorio clásico por el que el "Rey del Swing" hizo historia.

Lamentablemente, esta gira ha pasado a la historia como el perfecto ejemplo de las excentricidades, por no ponernos faltones, de Goodman. Poco a poco fue dejando a un lado la parte más moderna del repertorio, fue quitando solos a quienes recibían la aclamación del público. Incluso el álbum que publicó RCA no hace justicia, según dicen, a la música que pudo escuchar el público soviético.

El productor Jack Lewis había trabajado para RCA —¿casualidad?—, pero al regreso de la banda de Goodman estaba al mando de las producciones de jazz en Colpix, un sello nuevo puesto en marcha por Columbia Pictures. Como relata el bajista Bill Crow en su propio website:

El día que llegamos de Rusia, Jack Lewis agarró a la mayoría de la banda para hacer una rápida sesión de grabación con el sello Colpix, un disco titulado Jazz Mission to Moscow. Victor Feldman había regresado a su casa, en California, y Teddy Wilson y John Bunch se habían quedado en París, por lo que Jack llamó a Eddie Costa para que tocase el piano en la grabación.

La idea de Lewis era apoyarse en la enorme publicidad que había recibido la gira de Goodman. Según la revista Billboard, la sesión de grabación (12 de julio de 1962) se hizo a toda prisa, al igual que la fabricación de los vinilos y las carpetas, de forma que se preveía que el disco estuviera disponible en la primera semana de agosto.

Jazz Mission to Moscow
Las anotaciones del elepé describen a un grupo de jóvenes bastante hartos y con ganas de vengarse de Goodman. Lo que hizo Lewis fue brindarles la oportunidad perfecta. Este es el tipo de "swing moderno" que no encaja en la historia oficial del jazz, una música interpretada por instrumentistas para quienes, al fin y al cabo, el swing fue la banda sonora de su infancia, mientras que el be-bop les llegó en su adolescencia. Los arreglos de Al Cohn son un pequeño milagro: para empezar, hace que este "dec-teto" suene como una verdadera big band, y consigue sacar algo interesante y sorprendente de un estandarte tan ajado como el "Let's Dance". Su trabajo aquí es, sencillamente, soberbio, típico de esos años (compárese, por ejemplo, con sus aportaciones al disco Gloomy Sunday de Bob Brookmeyer, por ejemplo).

Esta es una sesión que linda la perfección. Lo que llama la atención es que quien se lleva el gato al agua no había ido de gira con Goodman. Esto es "Mission to Moscow", el tema que abre el disco:


Eddie Costa era relativamente conocido por este tipo de piano, por sus exploraciones en la parte más baja de la escala. Aquí, como en otras grabaciones de esta parte de su carrera, como su propio House of Blue Lights (Dot, 1959) y el 2, 3, 4 (Impulse, 1962) de Shelly Manne, despliega un enfoque compositivo en sus solos, con recursos como las llamadas y respuestas (en el "Let's Dance" de este disco) y un uso muy premeditado de la dinámica a lo largo de varias vueltas. Para los fans de Costa, esta grabación resulta aún más interesante por el sustancial solo que le saca a "The Sochi Boatman", un lamento a medio tempo, el tipo de material que no era su fuerte.

En esta época Costa, muy activo como músico de sesión, parecía estar expandiendo su pianismo, lo que hace aún más triste la ocasión. Como explica Crow, esta fue la última grabación de jazz de Eddie Costa. Falleció en un accidente de tráfico dos semanas después, en la madrugada del 28 de julio de 1962.

EMI-Japan acaba de publicar este disco en cedé como Zoot Sims & Phil Woods: Jazz Mission to Moscow (TOCJ-50064, copia literal del elepé original, 30 minutos sin añadidos). También se puede escuchar en Spotify y (salvo un tema) YouTube.

Bill Crow y Eddie Costa,
en la grabación de Jazz Mission to Moscow

15/11/2009

The Jazz Loft Project


This is just a quick note about the launch of the new Jazz Loft Project website. Do yourself a favour and spend some time in it, while you listen to some Sonny Rollins, Thelonious Monk, Don Cherry, Paul Bley, Eddie Costa, Zoot Sims or Roland Kirk you had never heard before, here.

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Como muchos sabrán, un equipo de la Universidad de Carolina del Norte está investigando las montañas de cintas que dejó el fotógrafo W. Eugene Smith (1918-1978), unas 4 000 horas de grabaciones en 1 741 cintas de bobina en las que se recogen conversaciones, programas de TV y, sobre todo, las andanzas de numerosos músicos de jazz neoyorquinos que pasaron por el loft de Smith entre 1957 y 1965, todo ello acompañado de 40 000 fotografías (que para algo se dedicaba Smith a lo que se dedicaba).

Para hacerse una idea de la importancia de estas cintas, Thelonious Monk ensayó aquí sus conciertos en grandes formaciones, como el recogido en el disco At Town Hall (Riverside, 1959). Y eso sólo es el principio.

Pues bien, la gente que está detrás de este magno proyecto ha montado un nuevo website, www.jazzloftproject.org, en el que se irá dando información actualizada sobre el proyecto, como la publicación del correspondiente libro (a la derecha) a final de mes, la exposición que se celebrará en Nueva York el año que viene, etc.

Para quienes estamos lejos, no obstante, la verdadera novedad son los extractos de esas cintas que ya se pueden escuchar en el website, con música inédita de Sonny Rollins, Thelonious Monk, Don Cherry, Paul Bley, Eddie Costa, Zoot Sims y Roland Kirk entre otros. Además, se ha anunciado una serie de diez programas de radio que podrán escucharse a través de internet (en la WNYC).

21/05/2009

EC - Eddie Costa on Spotify (II)

Eddie Costa, Newport Jazz Festival, Saturday, July 6, 1957.
From a picture by Burt Goldblatt.


Hace unas semanas monté una colección con todos los temas que pude encontrar en Spotify en los que estaba presente Eddie Costa, lo comenté aquí. Los usuarios de ese servicio pueden acceder a esa colección a través de http://open.spotify.com/user/ferurbina/playlist/3JE9Y7DEFPguczr3sa8xJH.

La novedad es que parece ser que Spotify ha incorporado uno o varios sellos "andorranos" (no me he preocupado en comprobarlo), y la colección de Eddie Costa se ha ampliado enormemente. Para empezar ya están sus dos discos a trío, Eddie Costa-Vinnie Burke Trio (Jubilee, 1956) y el recomendadísimo The House of Blue Lights (Dot, 1959), todo lo que grabó con Sal Salvador en cuarteto, las grabaciones completas del quinteto de Hal McKusick y Art Farmer para Coral, cuatro cortes con John Coltrane para el LP Winners' Circle (original Bethlehem), los dos LPs de Mundell Lowe para RCA con versiones de temas televisivos, varios temas con Manny Albam, Urbie Green, etc. El único problema es que este tipo de reediciones se toman muchas libertades con los títulos y los titulares de los discos, y la identificación se complica. Por ejemplo, el Guitar and the Wind de Barry Galbraith aparece como parte del disco Manhattan Jazz Septette, que a su vez se asignó, sin motivo aparente, a Oscar Pettiford (son los temas que van de "Bull Market" a "What Am I Here For?", ambos inclusive). Como en la ocasión anterior, he tratado de mantener el orden cronológico de grabación.

En todo caso, lo que importa es la música, y la colección de Eddie Costa en Spotify tiene ahora mucho más fuste.

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A few weeks ago I built a playlist with everything I could find in Spotify featuring Eddie Costa, as I announced here. Users of this service can acceed the list through this address http://open.spotify.com/user/ferurbina/playlist/3JE9Y7DEFPguczr3sa8xJH.

The news is that it seems that Spotify has incorporated one or several "Andorran" labels (I haven't checked properly), and the Eddie Costa collection has grown enourmously. For starters, we now have his two trio albums, Eddie Costa-Vinnie Burke Trio (Jubilee, 1956) and The House of Blue Lights (Dot, 1959), which I strongly recommend, everything he recorded with Sal Salvador as a quartet, the complete recordings of the Hal McKusick-Art Farmer Quintet for Coral, four tracks with John Coltrane for the album Winners' Circle (Bethlehem, originally), two albums Mundell Lowe did for RCA covering TV theme tunes, several tracks with Manny Albam, Urbie Green, etc. The only problem is that this kind of reissues assign titles and artists to albums very liberally, and identifying the original albums becomes quite difficult. For instance, Barry Galbraith's Guitar and the Wind is there, but as part of Manhattan Jazz Septette, which in this particular reissue appeared under Oscar Pettiford's name for no reason I know of (it's the tunes between "Bull Market" and "What Am I Here For?", both inclusive.) As before, I've tried to lay the tunes chronologically.

In any case, the music is what matters, and the updated Eddie Costa playlist in Spotify is quite an upgrade.

31/03/2009

EC - Eddie Costa on Spotify

Eddie Costa, Newport Jazz Festival, Saturday, July 6, 1957.
From a picture by Burt Goldblatt.


Algunos sabrán que en los últimos años he estado investigando sobre la vida y la música de Eddie Costa, (en adelante EC), un pianista y vibrafonista interesante aunque hoy olvidado, en general. He estado enredando con Spotify, lo último en música gratuita en la Red, y he montado una recopilación con toda la música que he encontrado en la que interviene Costa. Los usuarios de Spotify pueden acceder a la recopilación en http://open.spotify.com/user/ferurbina/playlist/3JE9Y7DEFPguczr3sa8xJH.

Esta colección no representa lo mejor de sus grabaciones (faltan, por ejemplo, sus discos a trío para Jubilee y Dot) y no es para nada representativa, pero da cierta idea de la variopinta actividad de un músico tan apto en la improvisación jazzística como en las sesiones de grabación de todo tipo en el Nueva York de los cincuenta. La lista de Spotify incluye grabaciones a su nombre (el disco Guys and Dolls) y a las órdenes de Sal Salvador, Tal Farlow, Johnny Mathis, Chris Connor, Tony Bennett, Michel Legrand, George Shearing-Nancy Wilson, Woody Herman, Terry Snyder, John Lewis (con Ornette Coleman de estrella principal), Benny Goodman, Mundell Lowe, Bob Brookmeyer y Shelly Manne (el tema "Lean On Me", mi grabación favorita de Costa).

Aunque Costa era, sobre todo, pianista, aquí aparece tocando más el vibráfono. Hasta que publique mi discografía de Costa, se pueden obtener más detalles en la de Tony King.

Insisto en que esta lista no es representativa (la última vez que conté los elepés en los que toca superaba los 150), y para quienes no lo conozcan, harán bien en fijarse en los cuatro temas con Tal Farlow, más los de Sal Salvador y Shelly Manne.

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Some of you may know that in the last few years I've been researching the life and music of Eddie Costa (EC, hereinafter), an interesting but rather overlooked pianist and vibist. I've been playing around with Spotify, the latest fad in freely available music and have made a playlist of everything I've found with Costa in it. Spotify users can find the playlist here (http://open.spotify.com/user/ferurbina/playlist/3JE9Y7DEFPguczr3sa8xJH).

The selection is not his best (the trio albums for Jubilee and Dot are not here) and it's certainly not representative, but it does give a certain idea of the activities of a 1950's studio/jazz musician, with recordings made under his own name (the Guys and Dolls album) Sal Salvador, Tal Farlow, Johnny Mathis, Chris Connor, Tony Bennett, Michel Legrand, George Shearing-Nancy Wilson, Woody Herman, Terry Snyder, John Lewis (Ornette Coleman as main soloist), Benny Goodman, Mundell Lowe, Bob Brookmeyer and Shelly Manne ("Lean On Me", my single favourite Costa recording).

Although he was a pianist first and foremost, Costa is generally on vibes here. Until I get my own discography of Costa out, the details on his recordings can be obtained from Tony King's.

I insist: this playlist is not representative (last time I counted the LPs Costa's in the number was over 150), and for those who don't know him as a jazz player, pay good attention to the four tracks with Tal Farlow, plus the ones by Sal Salvador and Shelly Manne.

29/11/2008

EC - Letter to Hawk... from Newk / Carta de Sonny Rollins a Coleman Hawkins

A letter from Sonny Rollins to Coleman Hawkins has been circulating around on the Internet. I first saw it as posted in the Organissimo forums by Chris Albertson (producer, writer, and author of the excellent Bessie), and later transcribed in the Jazz lives blog (although the date on it is actually October 13, not 3, 1962—not just a nerdy detail, you'll see why; see a facsimile here)

The letter is an extraordinary display of respect from Rollins to Hawkins (and rightly so—for starters Hawkins invented Rollins' job), and it speaks loads not only of Rollins' humility but also about the importance of Coleman Hawkins as a jazz figure. He'd been around forever by that time (we're talking Mamie Smith, 1923, as a starting point) but he had managed the ultimate artistic achievement: to be unmistakably himself and, at the same time, to move always forward (or deeper, whichever way you prefer.) One common mistake with giants such as Satchmo, Duke or Hawkins himself is for the listeners to constrain themselves to the Hot Fives, the early forties band or the 1939 "Body and Soul" respectively. In Hawkins' case, his career was extremely consistent throughout, and he did quite a job in the late fifties/early sixties.

A good example to illustrate this could be his take on "I'm Confessin' (that I love you)" as recorded for the Eddie Costa Memorial Concert LP (ColPix CP 450), a 6-minute solo (accompanied by Sonny Clark on piano, Chuck Israels on bass and Roy Haynes on drums), where Hawkins does the kind of tour-de-force that only he could do, rhapsodic, tender and at the same time forceful and virile... in Rollins' words, a man expressing himself with great beauty but never over-sentimental. Hawkins played at this memorial for Costa (who had died months earlier at age 31) because they had worked together: they did a couple of Crown LPs, and they're together in a live recording originally put out by Bob Porter; Hawkins also used Costa's trio (with Henry Grimes on bass and Paul Motian on drums—today an extraordinary but then a rather common line-up, albeit unrecorded as far as I know) for a gig in late 1959 at the Cork'n'Bib in Westbury, NY, which received an enthusiastic review from Dan Morgenstern in the UK's Jazz Journal.

According to John Chilton's biography of Hawk, this king of sax players was very fond of Costa, so much so that he was out of town and flew especially for this memorial concert. As I said, his take on "Confessin'..." does show that fondness.

But going back to Rollins' letter, this recording is quite significant because it's very likely that this is the music that impressed him so much and prompted him to write the letter. Rollins dated the letter October 13, 1962, and the Costa memorial took place at the Village Gate four days before, on October 9...




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Hace unos días Chris Albertson (productor, crítico y autor de la mejor biografía disponible de Bessie Smith) colgó en los foros de Organissimo una copia de la carta que le dirigió Sonny Rollins a Coleman Hawkins el 13 de octubre del 62, que también ha aparecido transcrita en el blog Jazz lives (donde por error aparece fechada el 3 — no es pedantería, ahora explico por qué importa la fecha).

Aquí se puede leer la carta, y esta es la traducción:

10/13/62, P.M.

St. [?] Rollins
195 Willoughby Walk
(Near Grand)
Brooklyn 5, N. Y.


Querido Sr. Hawkins,

¡¡¡Su reciente actuación en el Village Gate ha sido magnífica!!! Aparte de haber mantenido una posición predominante y de liderazgo en el sumamente competitivo campo del "jazz" durante el tiempo en que lo ha hecho, está la cuestión aun más significativa de que tal logro musical, de sobra demostrado, denota y depende del carácter personal y de su integridad.

Ha habido muchos jóvenes con un gran potencial y capacidad demostrada que por desgracia no se han comportado como "HOMBRES" en su vida privada ni sobre el escenario y no han tardado en verse despojados de su capacidad de crear música. Es posible que estos colegas no hayan sido capaces de comprender por qué sus poderes musicales les han abandonado tan súbitamente. O puede ser que supieran qué modos de actuar eran constructivos en vez de destructivos, pero fueron demasiado débiles y no lo bastante hombres como para coger las riendas de sus vidas. Pero cierto es que el carácter, la sabiduría y la virtud son superiores a la "música" en sí misma. Y que el "éxito" depende de la evolución de esas cualidades en cada uno de nosotros. Que el éxito haya sido positivo y duradero para usted, Coleman, es un honor y un reconocimiento nuestro, sus colegas, así como un reconocimiento hacia su persona, ya que usted ha "prendido la llama" de la aspiración en tantos de nosotros y ha sido el máximo representante de la superioridad de la "excelencia en el empeño", de la que es usted, a día de hoy, la clara imagen viviente y el ejemplo a seguir.

Siempre ha sido una ardua tarea plasmar en palabras aquellas cosas que en su naturaleza son las más profundas y significativas. En esta ocasión me ha demostrado por qué he tenido una opinión tan elevada de usted durante tanto tiempo. Buena suerte en sus viajes, y ojalá tenga la suerte de volver a escucharle tocar el saxo tenor en persona.

Atentamente,

Sonny Rollins.
La carta es una extraordinaria muestra de respeto por parte de Rollins hacia Hawk (no en vano éste inventó el oficio de aquél) y dice mucho no sólo de la humildad de Rollins sino de la importancia de Coleman Hawkins como figura del jazz. Para entonces era ya un veterano (llevaba de profesional desde la década de los veinte) pero es de los pocos que logró una de las metas definitivas de las artes: ser inequívocamente uno mismo y ser capaz de evolucionar a la vez. Un error que se comete comúnmente con gigantes como Louis Armstrong, Duke Ellington o el propio Hawkins es limitarse a escuchar, respectivamente, a los Hot Fives & Sevens, la banda de principios de los cuarenta, o el "Body and Soul" de 1939. En el caso de Hawkins, su carrera fue siempre muy consistente, y a finales de los cincuenta y principios de los sesenta estaba en plena forma.

Un ejemplo ilustrativo es su versión de "I'm Confessin' (that I love you)" que quedó plasmada en el LP Eddie Costa Memorial Concert (ColPix CP 450), un solo de seis minutos (con Sonny Clark al piano, Chuck Israels al bajo y Roy Haynes a la batería), en el que Hawkins hace lo que sólo él podía hacer, un solo de gran ternura, pero a la vez épico y viril, un hombre, como dice Rollins, expresándose con gran belleza pero sin caer en el sentimentalismo. Hawkins participó en este concierto de homenaje al pianista y vibrafonista Eddie Costa (que había fallecido el verano anterior a los 31 años) porque habían trabajado juntos: hicieron un par de LP para Crown y están en una grabación en directo publicada originalmente por Bob Porter; Hawkins también reclutó al trío de Costa (con Henry Grimes al bajo y Paul Motian a la batería, una formación extraordinaria pero frecuente, aunque inédita en disco, que yo sepa) para un bolo a finales del 1959 en el Cork'n'Bib de Westbury, NY, que fue objeto de una entusiasta reseña por parte de Dan Morgenstern en el Jazz Journal británico.

Además, según la biografía de Coleman Hawkins de John Chilton, este soberano de los tenores apreciaba mucho a Costa, tanto es así que en la fecha del concierto estaba fuera de Nueva York y cogió expresamente un avión para poder tocar en su homenaje. El aprecio de Hawkins por Costa es lo que trasluce la versión de "Confessin'...".

Volviendo a Rollins, esta grabación es especialmente significativa porque es muy probable que fuera esta música la que le impresionó tanto y le impulsó a escribir la carta. La misiva lleva fecha del 13 de octubre del 1962, y el concierto de homenaje a Costa se celebró en el Village Gate cuatro días antes, el 9 de octubre.

29/07/2008

EC - House of Blue Lights... for $700!!!



(Texto en español más abajo)

I recently read in the San Francisco Gate a story about the Groove Yard Records shop in Oakland (California) and their LP sales. This caught my attention:

The most expensive album [owner Rick] Ballard ever sold was "House of Blue Lights" by '50s bebop pianist Eddie Costa - $700.
I've been doing some research on Eddie Costa's discography for a while now (which I hope to finish and publish soon), and I know this album very well. So, let me introduce you to it and its author.

Costa was, first and foremost, a pianist, although quite a few people remember him as a vibist (he's also on record playing organ and assorted percussion, including bells.) He had a very active career between 1954 and 1962, both playing jazz and as a studio hand, till he died at 31 in a car accident. As a pianist he had a fierce attack, and was famous for diving into the lower register of the piano, sometimes playing as if it were a set of vibes, not entirely different from Lionel Hampton's two-fingered style (although Costa played octaves with his left hand.) Beyond that quite compelling feature, there's a soloist with a knack for long, fluid improvised lines, devoid of clichés or licks.

Although he recorded a lot (I have him in 150 LPs and counting) he only did four and a half albums as a leader, for Jubilee (The Eddie Costa-Vinnie Burke Trio, 1956), for Mode (Eddie Costa Quintet, 1957, with Art Farmer and Phil Woods), for Verve (half of a Newport album, 1957, with Dick Johnson and Rolf Kühn), for Coral (Guys and Dolls Play Vibes, 1957, Costa on vibes and Bill Evans on piano), and for Dot (House of Blue Lights, 1959).

The Dot album is undoubtedly his best. Not only he had widened his resources, but he was also using the whole range of the piano and was producing more structured solos. It got four stars in Down Beat at the time, and deservedly so: it's a great album, that points to a personal direction beyond bop that would get truncated all too soon.

So, House... is very good indeed, but $700!!! (I've seen it go on eBay for anywhere from $9.99 to over $400, depending on its condition.) This however, only applies to the mono edition, which has never been reissued on any form. The Japanese have reissued this album on LP and CD, but it has been always the stereo version, not the mono.

Thus, the mono version (Dot DLP 3206) can only be a first edition. That makes it scarcer and therefore expensive. To my ears, the mono version sounds better balanced than the stereo... but there's one more detail: the mono and stereo versions are slightly different.

Thanks to the good people of the Institute of Jazz Studies, I was able to compare both versions, the original mono and a stereo reissue. The music in all tracks is exactly the same, except for the tunes "Diane" and "Annabelle".

"Annabelle" is a blues in G by Costa, with a very interesting riff from around 1:40 that starts with Db (the flatted fifth) and it's built on the augmented scale of G (B, Db, Eb and F.) The mono and stereo versions are identical, except for the short chordal intro, which is missing from the stereo. Check the YouTube videos below to see the difference.

The other track, "Diane", is an obscure 1927 song from the film Seventh Heaven, which had been previously done by Miles Davis (with Trane in the 1956 Steamin' LP for Prestige) among others. Here it has quite an interesting arrangement, possibly by Eddie himself. It has seven choruses, it's book-ended by a chorus with bass and drums playing free-ish (remember this is 1959, the year Ornette got to New York), very fast and Costa doing the melody in a kind of half-time; in the middle it alternates three "4/4 swing" and two "stop-time" choruses. Here, the stereo version is missing a full "4/4 swing" chorus, (32 bars, about half a minute) and the reason seems to be that Costa hit a clam: at the beginning of the swing chorus he starts playing as if it were the end chorus, he realises his mistake, switches to the correct gear and seems to struggle a bit. The YouTube links below should illustrate this better than my words, and if you listen to the stereo "Diane", you'll probably notice the tape-splicing.

But don't let any of this bother you: this is excellent music, well worth checking out.

Annabelle (stereo)


Annabelle (intro, mono; 0:08-0:14)

Diane (chorus V-(VI)-VII, stereo)  

  Diane (chorus V-VI-VII, mono)

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Hace poco leí en el San Francisco Gate una crónica sobre la tienda de discos de Oakland (California, EE. UU.) Groove Yard Records y sobre cómo siguen vendiendo vinilo. Lo que me llamó la atención fue lo siguiente:
El álbum más caro que ha vendido [el dueño Rick] Ballard ha sido "House of Blue Lights" del pianista de bop de los cincuenta Eddie Costa - $700.
Llevo un tiempo investigando la discografía de Eddie Costa (que espero terminar pronto), y conozco muy bien este disco. Con su permiso, les presento al disco y a su autor.

Costa fue, principalmente, un pianista, aunque unos cuantos le recuerdan más como vibrafonista (también ha grabado al órgano y todo tipo de percusiones, incluidas las campanas). Tuvo una carrera muy activa entre 1954 y 1962, tocando jazz y como músico de sesión, hasta su muerte a los 31, víctima de un accidente automovilístico. Como pianista gozaba de un fiero ataque, y era conocido por lanzarse al registro bajo del piano, tocándolo a veces como si fuera el vibráfono, de forma no muy distinta a como lo hacía Lionel Hampton con dos dedos (aunque Costa tocaba octavas con su mano izquierda). Más allá de esa característica tan llamativa, no obstante, existe un solista con querencia por las líneas improvisadas largas y fluidas, exentas de clichés o frases hechas.

Aunque grabó muchísimo (me consta su presencia en más de 150 LPs y subiendo), sólo hizo cuatro LPs y medio como líder, para Jubilee (The Eddie Costa-Vinnie Burke Trio, 1956), para Mode (Eddie Costa Quintet, 1957, con Art Farmer y Phil Woods), para Verve (medio disco de Newport, de 1957, con Dick Johnson y Rolf Kühn), para Coral (Guys and Dolls Play Vibes, de 1957, con Costa al vibráfono y Bill Evans al piano) y para Dot (House of Blue Lights, de 1959).

El disco para Dot es, sin duda, el mejor que hizo. Para entonces había ampliado sus recursos como intérprete, usando toda la tesitura del piano y dotando de gran solidez estructural a sus solos. En su momento recibió cuatro estrellas en la revista Down Beat, y con razón. Es un gran disco, que apunta a una vía personal más allá del bop que se truncaría demasiado pronto.

Así que House... es de veras muy bueno, pero ¡¡¡$700!!! (yo lo he visto venderse en eBay por precios que oscilan entre $9.99 y más de $400, según su estado.) Esto, no obstante, sólo es válido para la versión mono, jamás reeditada. Los japoneses han reeditado el disco muchas veces, tanto en LP como en CD, pero siempre ha sido la versión en estéreo, no la mono.

Así pues, la versión mono (Dot DLP 3206) sólo puede ser original, no reedición, lo cual la hace más escasa y cara. Personalmente, me gusta más cómo suena la mono... pero hay un detalle añadido: las versiones mono y estéreo son levemente distintas.

Gracias a los buenos oficios del Instituto de Estudios de Jazz, pude comparar ambas versiones, la original mono y una reedición estéreo. La música en todos los temas es exáctamente idéntica, salvo en los temas "Diane" y "Annabelle". "Annabelle" es un blues en Sol compuesto por Costa, con un riff muy interesante a partir de 1:40 que comienza con un re bemol (la quinta disminuida) y está construído sobre la escala aumentada de sol (si, re bemol, mi bemol y fa). Las versiones en mono y estéreo son idénticas, salvo por la breve introducción de acordes del piano, que falta en la versión en estéreo. En los vídeos de YouTube se aprecia la diferencia.

El otro tema, "Diane", es una olvidada canción de 1927, de la película El 7º Cielo, que contaba con una versión anterior a cargo de Miles Davis (con Coltrane en el disco de 1956 para Prestige, Steamin'). En esta versión el arreglo es muy interesante, posiblemente del propio Eddie. Son siete chorus, enmarcados por dos en los que el bajo y la batería tocan bastante free (recuérdese que estamos a principios de 1959, el año en que Ornette llegó a Nueva York), muy rápido, mientras Costa hace la melodía casi a media velocidad; en medio se alternan tres chorus en swing a 4/4 y dos de stop time. Aquí, a la versión en estéreo le falta todo un chorus de swing a 4/4 (32 compases, medio minuto) y el motivo parece ser que Costa metió la pata: al principio del chorus de swing se lanza a tocar el tema como correspondería al chorus final, se da cuenta de su error, cambia a la marcha correcta y parece que no acaba de hilar su solo. Los vídeos de YouTube deberían ilustrar todo esto mejor que mis palabras. Y si se escucha "Diane" en estéreo a suficiente volumen, creo que se oye el corte de la cinta.

En todo caso, todo esto son detalles que no empeoran un disco excepcional que bien merece la pena catar.