11/04/2013

Piazzolla en Nueva York (II): Take Me Dancing (1959)

En la entrada anterior presentamos el disco Piazzolla in Brooklyn, la revisión que hizo en 2011 Pablo Aslán del Take Me Dancing de Astor Piazzolla. La de hoy está dedicada a la grabación del disco original.

A principios de 1958, a sus 37 años, Piazzolla regresó a Nueva York, donde había vivido de los 4 a los 15. Le costó un tanto establecerse, pero no tardó en convertirse en arreglista habitual del sello Roulette, gracias a una recomendación del también arreglista y jefe de orquesta Johnny Richards. Algo menos tardaron en reunirse con él su esposa, Dedé, y sus dos hijos, Diana y Daniel, entonces adolescentes. En Nueva York grabó dos discos, Take Me Dancing, su ensayo de jazz-tango, y otro de corte más inocuo que quedó inédito hasta 1994, cuando se publicó en Japón como Evening in Buenos Aires (P-Vine PC-2885).

Carlos Rausch, pianista y director de orquesta, tiene hoy 88 años y vive, retirado, en Estados Unidos. Como Piazzolla, se mudó a Nueva York en 1958 y allí colaboró con él como copista de partituras y pianista. Además se veían con cierta frecuencia (se visitaron mutuamente en sus domicilios). Aunque es uno de los testigos de este periodo neoyorquino de Piazzolla, nunca le habían entrevistado al respecto. Además, a pesar de que toca en Take Me Dancing, nunca había oído el disco hasta ahora.

En futuras entradas Rausch se explayará sobre Piazzolla y Nueva York en general (aunque la próxima es sobre detalles discográficos). Aquí rememora la grabación de Take Me Dancing.

PREGUNTA: Ustedes se conocían de Buenos Aires, ¿pero cómo contactaron en Nueva York?
RAUSCH:
Yo no me acuerdo de quién llegó primero a Nueva York, pero al poco tiempo, unos meses después de que yo llegué, me llamó Piazzolla por teléfono y me dijo si le podía... él pensaba hacer algunas grabaciones y, si yo estaba disponible, hacerlo. También copiaba música para él... y en 1959 él grabó su primer disco en Nueva York.

P: ¿Este es el disco que salió como Take Me Dancing?
R:
Ese mismo.

P: El disco original salió en Ti-Co, que era parte de Roulette...
R:
¡Roulette! Yo recuerdo que era el sello para el que nosotros grabamos. Y como los músicos profesionales generalmente nunca compran los discos que graban, una vez que cobran el cheque se terminó el asunto. Así que yo nunca lo compré, y me dio pena. En fin, ahora, qué caramba, esto es un milagro... poder escuchar el disco, imagínese que alegría.

P: Y este es el primer disco que hizo Piazzolla en Nueva York.
R:
Sí... que yo sepa, es posible que hiciera más, pero yo ya después no lo vi... Yo me acuerdo que encontré, en el Internet... estuve buscando desesperadamente, porque yo no tenía ese disco, en su día no lo pude comprar. Yo me sorprendí mucho de que en el internet estaba anunciado ese disco con gente que yo sé seguro que no tocaron ese día. Ahí, por ejemplo, Tito Puente, que figura ahí... él no tocó nunca ahí. Tito Puente me acuerdo que tocó una vez con su grupo en un show que nosotros hicimos con Piazzolla y el bailarín Juan Carlos Copes, me acuerdo, pero él no tiene nada que ver, que yo sepa, con ese disco... Y a mí me ponen como percusionista, y yo nunca toqué percusión ahí...

P: ¿Recuerda en cuántas sesiones se grabó este disco?
R:
Que yo sepa, una, sí... pero las piezas son muy cortitas. Se dio una leída o dos, y se grabó. A menos que se diera un error grande... De lo que sí me acuerdo es de que llegué una hora tarde, una cosa que no se concibe en Nueva York, llegar a una grabación una hora tarde. Nunca llegué tarde yo, pero lo que pasa es que ese día cambiaron la hora, y llegué una hora tarde, no me di cuenta de que había adelantado el reloj.

P: ¿Se enfadó Piazzolla cuando llegó tarde a la sesión?
R:
No, no sé enfadó conmigo cuando llegué tarde, me preguntó solamente, "ché, ¿qué te pasó?" Le dije, "mirá, no sabía yo que había cambio de horario", pero eso fue todo, no fue ningún problema, no.

P: Dicen las crónicas que Piazzolla era un hombre de carácter fuerte.
R:
Sí, no había lugar para discusiones.

P: ¿Piazzolla era estricto con los músicos, sabía cómo quería que sonase la música exactamente o daba carta blanca?
R:
No, no, él era muy estricto. Yo me acuerdo que una vez, tocamos en un club, y yo hice un pequeño intermedio, y toqué la “Danza del Gaucho Matrero” de Ginastera, y él quiso que cambiase los bajos. A mí no me gustó la idea, pero dije “bueno, los voy a cambiar” y los anotó él los bajos, que después de muchos años lo borré, lo borré y dije “basta de eso” y toqué como lo escribió Ginastera.

P: En la sesión de Take Me Dancing, ¿usted improvisó o lo tenía todo escrito?
R:
Yo creo que lo tenía escrito, pero no me acuerdo bien. El lo escribía todo... me sorprendió el solo largo que hago en "Oscar Peterson", sí, pero no me acuerdo hoy día si yo lo improvisé o si Piazzolla me hizo unas anotaciones, porque la música desapareció, por supuesto, él se la llevó.

P: ¿Conocía a Peterson?
R:
Yo no lo conocí personalmente, pero lo escuché tocar, en Birdland. Era un pianista extraordinario, fuera de serie. Allí, en Birdland, vi a todos los grandes... Kai Winding, Count Basie, Gerry Mulligan... me acuerdo que una vez vi allí metida a toda la orquesta de Stan Kenton con Lee Konitz, ¡en aquel sitio tan pequeño!

P: Los arreglos de Piazzolla parecen muy densos.
R:
Piazzolla tiene un sentido de orquestación muy bueno, muy claro, él siempre buscaba combinaciones de sonidos que se salieran de la tradición del tango, él siempre se mantenía fuera de eso.

P: Todo suena un poco rígido, parece que los arreglos son muy precisos, que está todo escrito.
R:
Sí, él escribía todo, yo me acuerdo.

P: Pero él sí que improvisa, ¿no?
R:
Sí, él sí improvisaba. Yo me acuerdo muy bien de que una vez fuimos a casa de... era el departamento un diplomático argentino, uno de los cónsules, que dio una cena, con tallarines, y él estaba con el bandoneón, totalmente oblivio al party que había ahí, tratando de componer una pieza, y me dijo «estoy escribiendo un tango que se va a llamar “Río Hudson”», pero nunca oí de esa pieza.

P: ¿Qué le ha parecido el disco?
R:
El disco que yo grabé, que yo toco ahí, suena muy bien. Sí, suena muy bien, caramba me acuerdo de todo eso, lo que fue esa tarde.

P: ¿No recordará en qué estudio se grabó?
R:
No me acuerdo seguro, pero posiblemente se grabó en el edificio donde se encontraba Capitol. Pero casi seguro que era en los estudios de Capitol.

P: Usted hizo mucho trabajo de copista para Piazzolla. ¿Eso incluye las partituras de Take Me Dancing?
R:
Estaba pensando en eso, pero no me acuerdo muy bien. Yo sé que hice bastante trabajo para él, pero no me acuerdo. Posiblemente le copié la música.

P: ¿Se acuerda de cómo le pagaron la sesión? ¿Cobró scale (la tasa mínima estipulada por el sindicato de músicos)?
R:
Muy buena pregunta. ¿Sabe? Yo no me acuerdo, él nunca me debió nada, pero yo no me acuerdo.

P: Con este grupo llegaron a tocar en vivo?
R:
No, que yo sepa no. Que yo sepa, eso solamente se tocó en la grabación. Si tocábamos en clubes, él hacía la música corriente, los tangos de él o de cualquier otro... El disco de Piazzolla fue único en aquella época, fue muy bueno, pero por alguna cosa no caminó.

Take Me Dancing recibe 2 estrellas (sobre 5)
en Billboard (14 diciembre 1959)
P: Puede que los temas fueran demasiado cortos y que sonase repetitivo.
R:
Tiene razón. Compositivamente es muy repetitivo, y las piezas son demasiado cortas, es muy corto y posiblemente se encontraron una opinión desfavorable. Yo esperaba que fuera más largo, ahora que pasaron tantos años, lo escucho y son muy cortitos, demasiado. Y el ritmo, sabe que pasa, según lo que a mí me parece, Piazzolla no escribía para bailar. La música de él no es para bailar, con excepción, posiblemente, de alguno de esos tanguitos un poco melódicos que él hizo. Como no hay baile y no hay canto, para voces él escribió muy poco, eso se pierde. Piazzolla tuvo problemas en la Argentina también. La crítica no fue muy favorable. El público es el público, ellos esperaban algo para poder salir al patio a bailar, y no pueden bailar así. Él tuvo un éxito extraordinario en sus últimos años, era monstruosa la cantidad de discos que grababa.

P: Parece que a Piazzolla en principio le ilusionaba el proyecto y luego, con los años, renegó totalmente de este disco, no quería ni hablar de él. ¿Usted que recuerda de Piazzolla cuando grabaron el disco?
R:
Yo no me acuerdo muy bien, pero a él en general nunca lo vi disgustado, no, no estaba disgustado. No creo que tuviera nada, o por menos en ese tiempo yo no me acuerdo... Yo no creo que él se sintiera muy disgustado con la grabación, él no podía esperar milagros de los músicos, que eran todos americanos en ese tiempo, sí, y eran muy buenos, eran todos músicos excelentes.
          Vea, yo le voy a decir una cosa: yo no he conocido a un músico profesional que haya tenido esa energía para sobrevivir, para... vea, él llegó a Nueva York y la gente todavía creía que el tango se hacía en el estilo de Rodolfo Valentino, sí... La gente lo escuchaba [a Piazzolla] y lo miraban y no entendían nada... ¡ah, sí! Me acuerdo que me dijo que hubo una persona que le dijo que faltaban castañuelas allí. Me contó "¡mirá, Carlitos, me pidieron que trajera las castañuelas!"

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Notas: 
  • Según Azzi y Collier en su biografía Le Grand Tango, la melodía de "Río Hudson" apareció finalmente en María de Buenos Aires.

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