Uno de los retos para el comentarista de jazz de los que no se suele hablar es cómo valorar la actuación de un septuagenario o de alguien aun mayor. Teniendo en cuenta su abundancia en este género, y que sólo por llegar a esas edades ya se les considera leyendas, los dilemas están ahí: ¿hay que ser “generosos”? ¿hasta qué punto? ¿Cómo se puede decir a alguien que debería retirarse? ¿Merece la pena meterse en semejante berenjenal?
La tercera jornada marcaba el arranque, por primera vez en el Jazzaldia, de una serie de actividades para niños, englobadas bajo el lema Txikijazz. No tenemos noticias directas, pero parece que la organización está relativamente satisfecha. El plato fuerte del día lo marcaban, no obstante, las actuaciones de Lee Konitz, Dave Douglas y Pharoah Sanders.
Basta que uno reproche la falta de seriedad de la lluvia para que nos riegue más seguido y con más persistencia. Y que la actividad pluvial esté totalmente en marcha para la hora del pase de Dave Douglas en la Trini, al aire libre.
Con prácticamente todo el público plastificado en verde botella se presentaron DAVE DOUGLAS y su quinteto, con Jon Irabagon al tenor, Matt Mitchell al piano, Linda Oh al contrabajo y Rudy Royston a la batería. Digamos ya que Irabagon es de Chicago y tiene ascendencia filipina, y que Oh es malaya y criada en Perth (Australia).