Benny Goodman at Carnegie Hall 1938 es un disco simbólico. Ha estado siempre disponible desde 1950, y constituye un retrato único del Swing en su momento álgido, tanto en lo musical como en lo social. No obstante, hasta la fecha seguimos sin disponer de una reedición completa de la música del concierto, como quedó explicado en esta entrada anterior.
Acaba de salir una nueva reedición en Japón, Benny Goodman at Carnegie Hall 1938, Sony Music Entertainment (Japan) Inc. (Blu-spec CD2 SICP 30223-4), en el nuevo formato Blu-spec CD2, pero está basada en el máster de la última reedición oficial en cedé (C2K 65143, de 1999) y, por consiguiente, le falta medio minuto de música, aunque parece que el sonido ha ganado en definición.
DLM, o sea, dando la murga. Hace unas semanas les hablé de la pequeña campaña que he empezado en Facebook pidiendo que EMI y el Sr. João Gilberto se pongan de acuerdo para dar al mundo la reedición que merece la maravillosa música que grabó Gilberto en sus tres primeros elepés.
Desde entonces, algunos amigos bienintencionados me han advertido de lo difícil de la iniciativa. Que no voy a conseguir nada, me dicen.
Puede ser. Estoy muy al tanto de cómo están las cosas en la industria del disco, y en EMI en particular, y no será fácil. Pero nadie podrá decir que no será porque no lo he intentado. Me parece una auténtica desgracia que haya un montón de gente que no haya tenido ocasión de escuchar esta música en condiciones, este chispazo de genialidad que saltó, en un estudio de grabación brasileño, hace algo más de cincuenta años. Tiene la poesía de Vinicius, la musicalidad de Jobim, pero sobre todo, el compromiso total de Gilberto con la música. Dicen que es un perfeccionista, un hombre difícil. Yo diría que simplemente es un hombre poseído por la música: si observan con atención cualquiera de sus vídeos, y hay muchos en internet, notarán cómo su cara cambia de forma para ajustarse a cada una de las notas exactas que canta.
Puede que yo, o nosotros, más bien, no consigamos que EMI publique una reedición oficial. Pero no será porque no alzamos la voz.
Como dice la canción, si a alguien no le gusta esta música...
"buen sujeto no es, está mal de la cabeza, o le duelen los pies"
Uno de los aspectos más singulares del siglo pasado es lo que ocurrió con la música popular. Podría decirse que partiendo de una forma de expresión tradicional o folk fue ganando en sofisticación artística, a la vez que mantenía su arraigo popular. Mientras se mantuvo esa tensión –hasta algún momento de la segunda mitad del siglo– se generó un gran tesoro de música popular que ha quedado, al menos en parte, preservado. Personalmente creo que la bossa nova es un ejemplo perfecto de ese tesoro.
Hace un par de años, escribí sobre el 50º aniversario de la primera grabación de "Chega de saudade" por João Gilberto, y comentaba el desacuerdo insalvable entre el cantante y guitarrista y la discográficaEMI, propietaria de los másters de los tres primeros discos de Gilberto. En la práctica, el resultado es que nosotros, el público, no tenemos forma de disfrutar como merece estas obras maestras.
En 1990 EMI hizo una reedición encajando los tres elepés, más un single, en un solo cedé. Al parecer Gilberto no fue consultado y con el tiempo se declaró insatisfecho por la calidad de sonido y otras "libertades" que se tomaron al producir el cedé, como el medley de "O Nosso Amor" y "A Felicidade" (discutible, aunque desde un punto de vista musical y temático tiene sentido: estos dos temas no estaban en el elepé original, ambos son versiones de la BSO de la película Orfeo Negro y son los dos únicos temas que tienen una batucada). El cedé en cuestión (O Mito en Brasil, The Legendary... en el resto del mundo) fue descatalogado por orden judicial en 1997 y desde entonces Gilberto y EMI no han conseguido ponerse de acuerdo.
En el año en curso celebraremos el 80º cumpleaños del cantante (el 10 de junio), y además el paso de los derechos de reproducción mecánica de toda esta música al dominio público en Europa (en otras palabras, pista libre para quien quiera reeditarla). Desde el punto de vista de EMI esto puede constituir un serio contratiempo, pero creo de verdad que una reedición hecha con mimo, con buena publicidad y distribución, puede superar a lo que pueda hacer cualquiera con a saber qué fuentes sonoras. De momento, el sello británico él records ha publicado en cedé los dos primeros discos, y los resultados son bastante buenos, para ser justos. El sonido no es perfecto, probablemente está sacado de ejemplares limpios de los elepés, pero mejoran lo que hizo EMI en su día; las anotaciones son amplias e informativas, y además han añadido temas extra que vienen a cuento, versiones de las mismas canciones por otros artistas.
Una de las ventajas de tener esos temas extra es que permiten apreciar mejor el impacto de Gilberto cuando se publicó su “Chega de saudade”. A juzgar por la versión original, de Elizete Cardoso, que tenía ya parte del arreglo clásico de Jobim, la forma de cantar y tocar de Gilberto debió de ser un verdadero golpe para más de uno. De hecho, sabemos que lo fue, y desde nuestro punto de vista de 2011 cabe pensar que todas las críticas de que cantaba desafinado o que era un raro venían de gente muy estrecha de miras. No creo que se les pueda acusar de nada más que de no haber sabido reaccionar ante algo radicalmente nuevo y original (y además les debemos la inspiración de “Desafinado”).
La música de esos tres discos es pura magia. Es uno de los mejores ejemplos del poder conmovedor de la música y una de las cumbresde la música popular del siglo XX en cualquier estilo. La tragedia es que hay mucha gente en el mundo que NUNCA la ha escuchado.
Por eso creo que el Sr. Gilberto y EMI deberían tratar de resolver sus diferencias y reeditar estos discos como se merecen. Si los tres elepés no caben en un cedé (creo que sí caben, incluso con “... Nosso Amor” y “... Felicidade” como temas separados) deberían hacer un doble cedé, con la mejor remasterización posible y un buen libreto explicando esta música y los que la hicieron posible (Gilberto, Jobim, de Moraes, etc.)
Un amigo, también melómano, me preguntó hace poco: “pero ¿esto vendería?”
Sí que venderá. No puede ser de otra manera.
Hasta que ocurra, y si el lector está en Facebook, se agradecerá un "me gusta" en esta página. No le costará nada y quizás contribuya a una buena causa.
***
"Brigas, nunca mais" (Jobim, de Moraes)
João Gilberto, voz y guitarra Edmundo Maciel, trombón Antonio Carlos Jobim, piano y arreglos Milton Banana, batería Rubens Bassini, percusión más cuerdas