29/06/2014

Siguiendo a Eric Dolphy

A pesar de la falta de público y la dudosa solidez económica de la vida del músico de jazz, sigue habiendo gente que se dedica en cuerpo y alma a dominar su instrumento y conocer la teoría de la música del derecho y del revés. Aunque no llegue a todos los confines de lo que llamamos jazz, existe dentro de esta música una tradición longeva y honorable de crear arte por sí mismo, de la lucha contra uno mismo y contra las infinitas posibilidades que brinda el sonido. Siendo más precisos, un típico músico de jazz hoy podría ser un joven iniciado en la música desde niño, que la haya estudiado formalmente, un virtuoso de su instrumento y que, en algún momento, se planteará la posibilidad de pasar una temporada en Nueva York, a modo de prueba de fuego o rito iniciático.

Exactamente como Eric Dolphy.

Eric Dolphy por Naiel Ibarrola

Dolphy, junto con Ornette Coleman y John Coltrane (trabajó con ambos), fue el saxofonista/clarinetista/flautista más influyente de la década de los sesenta. En cualquiera de sus instrumentos, pero sobre todo con el clarinete bajo, estableció una forma de tocar que aun hoy sigue sonando actual. Por lo que se puede escuchar hoy en día, da la impresión de que Dolphy tiene, al menos entre los músicos, tantos seguidores como Coleman y Coltrane, aunque éstos sean más visibles en el canon. La posteridad es caprichosa.

Quizás porque no se ajustaba a los arquetipos —negro, pero no dedicado al blues o el hard-bop; de la Costa Oeste, pero no un músico cool— Dolphy tardó un tiempo en hacerse un hueco en la escena. Interesado en la música desde pequeño hasta lo obsesivo, su instinto le llevó más allá de las modas del momento hasta la "clásica contemporánea", situándolo, al menos momentáneamente, más cerca de Messiaen que de la Central Avenue de Los Ángeles.

Desde sus primeras grabaciones, está claro que Dolphy era un seguidor devoto de Charlie Parker; aunque tocó y grabó regularmente con el quinteto de Chico Hamilton, su estilo personal y reconocible no despuntó hasta que se mudó a Nueva York. Como le dijo a, Buddy Collette, otro virtuoso californiano y predecesor suyo en el grupo de Hamilton
Tienes que venirte a Nueva York. Es aquí donde se cuece todo. He conocido a Coleman Hawkins y me dijo que le gusta lo que hago. Les gusta mi sonido.
No le llevaría mucho tiempo a Dolphy darse cuenta de que, a pesar de todo el reconocimiento artístico o incluso la publicidad de un premio en Downbeat (mejor nuevo saxo alto de 1961), la vida de un músico de jazz no es un camino de rosas. Al menos sí parece que aprovechó las oportunidades que brindaba la ciudad por su abrumadora concentración de talento y estudios de grabación participando en una enorme cantidad de proyectos, desde una sesión para Sammy Davis Jr., hasta discos y conciertos de "Tercera Corriente" (gracias a su superlativa habilidad como improvisador y como lector de partituras), y una serie de grabaciones de jazz moderno que incluye unos cuantos clásicos: aparte de su obra como líder y como miembro de los grupos de Mingus y Coltrane, suena en el The Wonderful World of Jazz de John Lewis, The Blues and the Abstract Truth de Oliver Nelson, Percussion Bitter Sweet de Max Roach, Ezz-Thetic de George Russell y el Free Jazz de Ornette Coleman, entre otros (véase la lista de Spotify más abajo).

Un ejemplo de la concentración artística en el Nueva York de 1960:
Estos dos elepés se grabaron el mismo día, 21 de diciembre (escuchar en Spotify)
Free Jazz en los estudios A&R, Far Cry donde Rudy Van Gelder (mapa)
(Gracias a mi estimado colega Diego Sánchez Cascado por el apunte)

Para los aficionados a la música popular de EE UU de los años cuarenta y cincuenta, así como lo que podría llamarse jazz "tonal", la música de Dolphy es uno de los postes que marca el inicio de... las complicaciones, especialmente cuando los solistas suenan desconectados de los ritmos y armonías que tocan el resto de sus compañeros. A veces es demasiado fácil pensar que, porque uno no sabe qué está haciendo el músico, el músico tampoco lo sabe, a pesar de que el sentido común (y un poco de humildad) dictaría otra cosa. Si esto le pasó a instrumentistas veteranos cuando Ornette Coleman se presentó en el Five Spot de Nueva York a finales de 1959, le puede pasar a cualquiera. Lo mismo puede ocurrir con Dolphy. No obstante, aunque, por ejemplo, Coltrane podía llegar a una visceralidad candente y Ornette puede confundir con su mezcla de aparente caos y blues, las aristas de Dolphy siempre suenan bajo control; sus amplios intervalos, notas "no temperadas" y "ruidos" parecen estar ahí por algún motivo. Si acaso, la música de Dolphy es un excelente vehículo para trabajar la flexibilidad del oído: mi grabación preferida para mostrar en qué consiste lo que hace Dolphy, por el contraste con el fondo convencional de un tema precioso, es el "Alabama Song" de Kurt Weill arreglado por Mike Zwerin (ignoren la imagen del vídeo).

Esta grabación marca el inicio del último año de Eric Dolphy. La referencia del título a Alabama es también un buen recordatorio del contexto social de EE UU hace cincuenta años: Kennedy acababa de ser asesinado, la tensión racial crecía y la situación en Vietnam estaba a punto de empeorar. Al mismo tiempo, la música popular estaba a punto de cambiar para siempre: tanto los Beatles como los Rolling Stones actuaban por primera vez en EE UU, Dylan grababa "Mr. Tambourine Man" y, en el mundo del jazz, Louis Armstrong tenía un éxito inesperado y descomunal con "Hello Dolly", como Stan Getz con "La Chica de Ipanema".



En ese contexto, y aun sin saber qué pensaba Dolphy al respecto, su música sí parece más ajustada a los tiempos que le tocó vivir. Si acaso, es hiperrealista, más cercana al caos y el azar que gobiernan la vida real. Desde un punto de vista estrictamente artístico, el hecho de que grabase su Out to Lunch y el Point of Departure de Andrew Hill, ambos para Blue Note, en menos de un mes, indica tanto una plenitud como una promesa que se vio abruptamente truncada tal día como hoy hace cincuenta años en Berlín. Acababa de cumplir los 36.

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La información biográfica de esta entrada sale de The Importance of Being Eric Dolphy de Raymond Horricks (DJ Costello, 1989) y del capítulo que le dedica a Dolphy Ted Gioia en su West Coast Jazz (Oxford University Press, 1992).

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Las grabaciones "completas" de Eric Dolphy
(según la disponibilidad en Spotify)





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DOLPHY EN VIDEO

Con Chico Hamilton en Newport, 1958



Eric Dolphy (fl), Nathan Gershman (chelo), John Pisano (g),
Hal Gaylor (b) and Chico Hamilton (bat)
6 de julio de 1958


Con John Coltrane en Alemania, 1961





John Coltrane (ss, st), Eric Dolphy (f, sa), McCoy Tyner (p),
Reggie Workman (b), Elvin Jones (bat)
Baden-Baden, Alemania, 4 de diciembre de 1961


En el Journey into Jazz (Viaje al Jazz) de Leonard Bernstein, 1964



La Orquesta Filarmónica de Nueva York,
Leonard Bernstein (director, narrador) Gunther Schuller (composición, dirección)
Nat Hentoff (autor del texto)
Don Ellis (tp), Eric Dolphy (sa), Benny Golson (st),
Richard Davis (b), Joe Cocuzzo (bat)
Lincoln Center, Nueva York, 8 de febrero de 1964


Con Charles Mingus en Europa, 1964



Johnny Coles (tp), Eric Dolphy (f, sa, cl-b), Clifford Jordan (st),
Jaki Byard (p), Charles Mingus (b), Dannie Richmond (bat)
Lieja, Bélgica, 19 de abril de 1964
Oslo, Noruega, 12 de abril de 1964
Estocolmo, Suecia, 13 de abril de 1964

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