15/05/2013

Massey Hall, 60 años después

Grafton Acrylic en un escaparate
Londres, junio de 2012
Hoy hace exactamente 60 años, a eso de las 20:30, hora local de Toronto, estaba a punto de iniciarse una velada mítica en la historia del jazz. El mejor quinteto de la historia, el de los padres fundadores del bebop, los iconoclastas del jazz, iban a tocar en una reunión en la cumbre. Es la famosa noche en que hubo que rescatar un saxo de plástico para Charlie Parker porque apareció sin instrumento. La noche en que Bird y su exalma gemela, Dizzy Gillespie, tocaron a cara de perro. La noche de la primera aparición de Bud Powell tras salir del psiquiátrico.

Por supuesto. Massey Hall. Todo el mundo conoce la historia. No obstante, la mitad del párrafo anterior es falso. Cierto, lo hemos leído repetido una y mil veces, y probablemente lo sigamos viendo. Pero es esencialmente falso. Mentira. Un cuento. Y sin embargo, es un relato que se ha reproducido ad infinitum en medios generalistas y especializados, en español y en inglés.

En la escasa prensa que se le dio al concierto, y en reseñas de los discos de la época, nunca se hace mención a ninguna de estas circunstancias. También es verdad que no hay ningún artículo largo al respecto. En español, la documentación se reduce considerablemente y las pistas enseguida apuntan a un libro: Bird – la biografía de Charlie Parker de Ross Russell.

Este tomo fue aplaudido por expertos y profanos en su día. Por su parte, el autor conoció de cerca a Parker entre 1946 y 1948, pero parece que no mantuvieron ningún contacto a partir de ese año, lo que hace que el argumento vaya perdiendo concreción hacia el final del libro. Además, si bien es cierto que le debemos las extraordinarias grabaciones del sello Dial, Russell publicó el famoso “Lover Man” contra el deseo explícito de Parker de que no lo hiciera, y en el decenio de los cincuenta hizo lo mismo con tomas alternativas del archivo de Dial sin pagar ni consultar al músico. Sus antecedentes como escritor de novelas baratas también parecen pertinentes aquí.

El relato de Russell contiene todos los elementos de la versión canónica de esta historia en las primeras páginas del capítulo 24, “La baronesa del jazz”. En apenas un párrafo cuenta la llegada de Parker a Toronto sin instrumento y cómo una tienda de música le prestó uno de plástico; la rivalidad entre Dizzy y Bird; la aparición de Bud Powell por primera vez sobre un escenario desde su salida del psiquiátrico tras haber recibido tratamientos de electroshock; la “borrachera general” en el bar “Brass Rail” y cómo Mingus y Max Roach fueron los únicos que se mantuvieron sobrios durante la velada.

La cuestión es: si Russell no estuvo en Toronto esa noche, ¿de dónde sale esta historia? ¿Cuáles son sus fuentes?

Repasando la hemeroteca, resulta curioso cómo un comentario de pasada puede ser la semilla de una plaga. El Down Beat del 30 de diciembre de 1953 reseñaba brevemente los dos primeros discos del concierto, Jazz at Massey Hall, Vol. 1 y Jazz at Massey Hall, Vol. 2, con medio pase del quinteto y el pase completo de Bud Powell en trío, respectivamente. En la nota dice que «por decirlo suavemente, había tensión incluso antes de [que “All the Things You Are” se viniera abajo] entre Bud y los vientos». Basándose únicamente en el disco, el crítico habla de “exhibicionismo” de los músicos, pero la tensión a la que se refiere parece ser estrictamente musical.

Jazz Today, mayo de 1957
En mayo de 1957, dos años después del fallecimiento de Parker, la revista Jazz Today, también estadounidense, publicó una reseña del elepé de 12 pulgadas que empieza así: «Esta es música de conflicto. Desde el principio, es música de ira, frustración y violencia». El resto del texto es una interpretación del disco, y del jazz, desde ese punto de vista, sin lugar a argumentarlo en el corto espacio de una reseña. En el otro lado de la balanza podría ponerse un artículo sobre discos de Charlie Parker en el Down Beat del 9 de abril de 1964, en el que los autores no detectan nada de esa ira, frustración y violencia. Para gustos, y metáforas, ya se sabe.

Breve aparte: una de las características de la historia de este concierto es la colección de epítetos que ha recibido. Desde el Quintet of the Year (“Quinteto del Año”) del disco original, justificado por ser la única vez que tocaron juntos los cinco implicados, hasta el exagerado The Greatest Jazz Concert Ever (“El mejor concierto de jazz de la historia”, ¿cómo se mide eso?) de una reedición en doble elepé, quienes han escrito sobre este concierto han dado un carácter de valoración crítica a lo que no es más que una etiqueta legítima, pero publicitaria. Lo que cabe preguntarse es si el apelativo de World's Greatest Jazz Band (“La mejor banda de jazz del mundo”) no se habrá echado al saco por error: dicha banda grabó en el Massey Hall de Toronto, pero no tiene nada que ver con la que nos ocupa. Su concierto tuvo lugar en diciembre del 72 y entre sus miembros se encuentran Bobby Hackett, Bob Wilber y Ralph Sutton.

El siguiente gran artículo sobre el concierto aparece en marzo de 1970, en la revista británica Jazz Journal. Es amplio y apenas entra en especulaciones extramusicales, salvo por cierto desdén respecto del público asistente, al que contestaron dos lectores con sus respectivas cartas al director dos números después, en mayo. Al contrario que el autor del artículo, ambos habían asistido al concierto.

Jazz Journal, mayo de 1970
El primero defiende al público, revela por primera vez que el contrabajo de Mingus apenas se escucha en las cintas originales, indica que, a pesar de su estado ausente, Bud Powell tocó como un ángel y fue el héroe de la noche, y cuenta que en el intermedio hubo que «arrastrar» a Dizzy y Bird del bar de enfrente del teatro, el “Brass Rail”.

El segundo, por el contrario, da la razón a los comentarios negativos sobre la actitud del público y hace algún comentario general sobre la organización del concierto. Lo llamativo es su último párrafo, en el que se afirma que «según dicen, Powell estaba recuperándose de una crisis nerviosa reciente y que ésta era su primera aparición pública desde que dejó el hospital. Fuera verdad o no, resultaba ciertamente creíble». Sobre Parker: «estaba tan increíblemente borracho que apenas podía andar […] ni siquiera tenía su propio saxo. Al parecer, llegó a la ciudad sin él y alguien le prestó un alto de plástico para el concierto – no uno de esos blancos como el que solía tocar Ornette Coleman, sino uno transparente». Al final, buscando un paralelismo con el combate de boxeo de aquella noche, entre Rocky Marciano y Jersey Joe Walcott, dice: «supongo que no es ningún secreto que Bird fue el ganador en Massey Hall».

No existe un solo testimonio directo, anterior a posterior a éste, en estos términos. Aun así, suena familiar, ¿no?

El libro de Russell se publicó dos años después, en 1972 y, comparando su relato del concierto de Massey Hall con estas dos cartas, parece evidente que esa es su fuente; incluso reproduce el error en el nombre del “Brass Rail”, probablemente un despiste del correspondiente canadiense: el bar se llamaba “Silver Rail”. El motivo por el que se inclinó por la segunda carta, certificándola como real al obviar el «según dicen», el «al parecer» y el «fuera verdad o no», se desconoce y es irrelevante.

En septiembre de 1995 se publicó la versión en español de la biografía de Russell. Hasta 2008, con la publicación del libro de Gary Giddins (en el que en todo caso no se entra en detalles sobre el concierto), no hemos tenido otro libro sobre Bird. Antes de que hubiera internet y con la yerma bibliografía y hemeroteca sobre jazz en español, lo de Russell era lo único que teníamos. Además, tanto en inglés como en español, era el único relato detallado del concierto, o eso creíamos.

En años posteriores se han publicado diversas paráfrasis de esta historia con el mismo aire de autoridad que percibimos en Russell: en cuanto a medios especializados en España, una gran enciclopedia, una revista importante, hasta tres veces en un mismo website... han reproducido la historia con diversos grados de querencia por la sordidez y algún mínimo apunte escéptico. Curiosamente, más de un medio ha incluido, en momentos distintos, relatos contradictorios.

La versión alternativa la dio en 1989 el periodista canadiense Mark Miller en Cool Blues – Charlie Parker in Canada 1953 un relato documentado del concierto, con testimonios directos de los organizadores, de miembros del público, fotos inéditas de la velada, etc. Su trabajo es la base de otro tomo dedicado al concierto, Quintet of the Year de Geoffrey Haydon, que complementa la historia de Miller con una larga entrevista con Max Roach y el testimonio de un fan británico que acudió al concierto. El único capítulo dedicado al concierto en sí está sacado directa y exclusivamente del libro de Miller.

Entonces, ¿qué ocurrió realmente? Bird llegó por su cuenta a Toronto, pero estaba en el teatro a la hora acordada, con su Grafton Acrylic. En una retransmisión del 23 de marzo de 1953 desde el Bandbox de Nueva York, dos meses antes de la fecha que nos ocupa, Leonard Feather le pregunta a Parker por su saxo de plástico, y éste le explica que «es un regalo de un inglés, hará unos tres años...». Bird se tomaría un whisky triple antes de subir al escenario, pero no estaba borracho.

(En este vídeo puede verse el Grafton de Bird en acción)

Dizzy fue un poco brusco con los organizadores cuando le propusieron actuar en Toronto, pero aceptó y tocó. Mucho se ha hablado de sus «payasadas», pero estamos hablando de Dizzy. En cuanto a la hostilidad mutua con Bird, la desmintió él mismo en su día. Max Roach se comportó como un señor y años después se lamentó de la cantidad de “bosta” que había tenido que leer sobre este concierto. En cuanto a Mingus, según Roach, el momento de tensión se debió a que el bajista era el único que no procedía del ambiente neoyorquino en el que se había destilado el bop, en Harlem y en la calle 52. A pesar de que, por proximidad, se le ha incluido entre los padres del estilo, Mingus llegó a Nueva York en 1951 y aunque hay que presumir que estaría familiarizado con los discos de Parker y Gillespie, sus intereses iban por otro lado, como evidencian sus grabaciones. Entrevistado en Canadá en 1975, Mingus contó que «la verdad, no quería hacerlo»; preguntado por qué, contestó: «porque yo no era un bebopper. Nunca fui un fan del bebop. Yo era fan de Duke Ellington».

¿Y Bud Powell? 1953 fue el año en que más trabajó, con su trío, bien en Birdland, en Nueva York, bien en otras ciudades del país. Había salido a principios de febrero de Creedmoor tras recibir un tratamiento de insulina, no electroshocks, y su contrato para el concierto se hizo a través de una agencia (su caché fue el más alto de los cinco). Es cierto que había que vigilarlo para que no bebiera alcohol, y que se le acompañó al piano, pero basta escuchar el disco para, al menos, dudar sobre presuntas catatonias y ebriedades.

Hay más sobre el concierto, pero sólo tenemos tiempo para esto. El cuento de Ross Russell seguirá repitiéndose a pesar de que existe una versión de la historia más creíble y mejor fundamentada. Quedan abiertas cuestiones sobre cómo circula la información, la aparente contradicción entre la admiración y respeto por unos artistas y la inclinación por mitificar sus vidas, y el atractivo del morbo y cierta visión trágica del jazz. A este respecto, un día habrá que hablar de la nefasta influencia, sobre todo en el mundo hispanohablante, de la película Bird de Clint Eastwood.

Como se preguntaba el crítico Francis Davis, ¿por qué llueve siempre en las películas de jazz?


Discografía

Este concierto se ha publicado infinidad de veces. El original salió en Debut, sello formado por Mingus y Max Roach, hoy parte del grupo Concord. En 1990 Fantasy, entonces propietaria del sello, publicó una caja con las grabaciones completas de Mingus para el sello, incluyendo todo el material de Massey Hall, incluidas sendas versiones, originales y dobladas, de los temas en los que Mingus grabó su bajo a posteriori.

Presumiblemente esa caja es la fuente de las diversas versiones completas, con buen sonido y con la música en el orden correcto (aunque sin la orquesta canadiense que también tocó en el evento). En Spotify puede escucharse, por ejemplo, aquí. En MySpace, aquí.

Bibliografía

  • Russell, Ross: Bird – la biografía de Charlie Parker (Ediciones B, 1995; original de 1973)

  • Miller, Mark: Cool Blues – Charlie Parker in Canada 1953 (Nightwood Editions, 1989)
  • Miller, Mark: “Jazz at Massey Hall”, revista Coda, mayo/junio de 2003.
  • Haydon, Geoffrey: Quintet of the Year (Aurum Press, 2002)

3 comments:

PuroJazz said...

Qué bien que has publicado estas aclaraciones, he sido fiel seguidor de la leyenda.

Fernando Ortiz de Urbina said...

Gracias, Roberto. Lamentablemente la historiografía del jazz no está a la altura de la música. Ha mejorado mucho en los últimos 20 años, pero hay que seguir trabajando.

De todas formas, el mérito, en este caso, es de Mark Miller.

F

Anonymous said...

Suena perfecto en Spotify
Y saludos.