| Escanciando sidra en Azpeitia (© Fernando Ortiz de Urbina) |
Dado que el grueso del Jazzaldia se desarrolla por las tardes, las mañanas quedan libres para otras actividades en una ciudad y sus alrededores, lurralde en la parla políticamente correcta, con una oferta gastrónomica sin par. Ayer había feria y concurso de sidra en Azpeitia, a media hora en coche por la autopista. Bajo un sol de justicia y contra el fondo de la música itinerante de la banda municipal y las cuadrillas de trikitilaris (acordeón diatónico y pandereta), el ritual consistió en pagar un vaso e ir probando el producto de los puestos a lo largo del perímetro de la plaza municipal. En el centro, el jurado oficial degustando el producto, escanciado como mandan los cánones.
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La segunda jornada arrancó, para este cronista, con el trío de VIJAY IYER arropado por la acústica limpia y matizada del teatro Victoria Eugenia. Neoyorquino, hijo de emigrantes indios tamiles, licenciado en físicas y matemáticas, Iyer está al margen de los perfiles habituales del músico de jazz. Y eso se nota en su música, incluso viniendo a través de un formato tan sobadísimo como el trío de piano.