21/07/2009

Tune in the toilet! / ¡Afine ese inodoro!

I play an E flat alto saxophone and my autobiography is entitled Life in E Flat. So imagine my surprise and delight to learn from The History Channel that most toilets flush in the key of E flat. Small world!
Phil Woods, in his "Phil In The Gap" column,
The Note (the Al Cohn Memorial Jazz Collection newsletter),
Summer 2009 issue, p. 3

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Yo toco un saxo alto en mi bemol y mi autobiografía se titula Una vida en mi bemol. Se imaginarán mi sorpresa cuando me enteré, gracias a The History Channel, que la mayoría de los inodoros desaguan en mi bemol. ¡Qué pequeño es el mundo!
Phil Woods, en su columna "Phil In The Gap",
The Note (revista de la Al Cohn Memorial Jazz Collection),
Verano de 2009, p. 3

12/07/2009

On talent and personal merit / Sobre el talento y el mérito personal

First of all, apologies for the unannounced raincheck, although you should be all enjoying the great outdoors and the jazz festivals anyway.

Jazz, and music in general, can elicit such powerful responses from anyone, regardless of their music education, that it's not unusual to have a, let's say, esoteric view of the people who play it, because of their ability to play an instrument or create something spontaneously out of nothing.

However, the more one knows about musicians, either through meeting them personally or reading about them, the stronger is the feeling that natural talent doesn't really exist, and it all comes down to the ability of recognising oneself's potential, and then work, work and work to realise it. This may sound prosaic, given the beauty and other deep feelings music can provoke at its best, but it has the ring of truth.

Not my idea, really. Jacques Brel says it here (2:17-2:51), while he destroys the impression I had of him being an artist. If he says so...
Talent doesn't exist. Talent is to have the urge to do something... And I believe that having the urge to realize a dream, that's talent. All the rest is sweat, perspiration, discipline, I'm sure about that. Art, I don't know what it is. Artists, I don't know any. I believe there are people who work on something and who put a lot of energy in their work.
If I'm not mistaken, Brel came from a Flemish family and a catholic background, but his point of view and the importance he gives to work and personal effort sounds more protestant than catholic to me, and it immediately brings to mind the importance of individual practice, "woodshedding", in jazz.

I think it's been Wynton Marsalis who has made a point of presenting jazz as a democratic music, in an effort, I guess, to prove its American essence, something completely unnecessary for this non-American observer. I would argue that rather than a democracy, jazz is a meritocracy, where, in general, you're as good as your musical and professional merits (at least in principle, although something should be said about race and especially gender). I understand it may be difficult to separate democracy from meritocracy for an American, but there can be democracy with very little meritocracy.

If you want proof, ask any Spanish musicians trying the American adventure about the differences between Spain and the US. You'll probably be surprised.

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En primer lugar, disculpas por el bajo ritmo de publicación, aunque quien lea estas líneas debería estar disfrutando la intemperie y la temporada de festivales.

El jazz y la música en general pueden causar reacciones tan profundas de cualquier oyente, independientemente de su educación musical, que no es infrecuente que se tenga una visión un poco esotérica o mística de los músicos, por su habilidad tocando un instrumento o, en el caso del jazz, por su capacidad de crear algo espontáneamente de la nada (en apariencia).

No obstante, cuanto más conoce uno a los músicos, bien por el contacto personal, bien leyendo sobre ellos, no resulta descabellada la idea de que el talento natural en realidad no existe, y que en realidad se trata de la capacidad de reconocer el propio potencial y dedicarse a trabajar, trabajar y trabajar para convertirlo en realidad. Dada la belleza y otros sentimientos realmente profundos que puede provocar la música en el mejor de los casos, esto puede sonar prosaico, pero no imposible.

En realidad no es idea mía. Jacques Brel lo dice aquí (2:17-2:51), a la vez que se carga la impresión que yo tenía de él como artista. Pero si él dice que los artistas no existen...
El talento, eso no existe. El talento es tener la necesidad de hacer algo... Y creo que tener la necesidad de llevar a cabo un sueño es el talento. Todo lo demás es sudor, transpiración, disciplina... estoy convencido de ello. El arte, yo no sé lo que es. Los artistas, no conozco a ninguno. Creo que hay gente que trabaja en algo y que desarrolla su labor con gran energía.
Si no me equivoco, Brel procedía de una familia católica de Flandes, pero esta reflexión y lo que conlleva de la importancia del trabajo y del esfuerzo personal tiene un aire más bien protestante, y tiene mucho que ver con el jazz, por aquello del "woodshedding" (o práctica y estudio individual), y sobre todo por la relación más o menos directa que establece entre el mérito personal y los logros que uno obtenga.

Aunque hay quien se ha empeñado en decir que el jazz es una democracia, personalmente creo que es más una meritocracia, un sistema en el que quien vale llega lejos, y quien no, no (la idea del cuttin' contest, aunque no hay que desestimar las cuestiones de raza y, sobre todo, género). Si no recuerdo mal, Wynton Marsalis es uno de los que presenta el jazz como una música democrática, en su afán, por lo demás superfluo, de vincular el jazz con su país de origen. Quizás sea esta una de esas cuestiones en las que vale más el punto de vista de un observador externo.

Los españoles que hayan vivido en países de tradición protestante o anglosajona, sabrán hasta qué punto el éxito profesional en cualquier ámbito depende más de la valía de uno que de otras consideraciones menos relevantes y más propias de nuestro país como a quién conozca uno o las zancadillas que a uno le hagan.

Volviendo al jazz y la aportación del observador externo, en cuanto uno conoce un poco la historia de Estados Unidos y la cultura anglosajona y la tradición protestante, ideas como el fair play, la capacidad de reconocer que otro vale más que uno, la importancia soberana del esfuerzo personal como principal medio para lograr unos objetivos, es evidente que el jazz es una música estadounidense. En cuanto al dilema democracia versus meritocracia, quizás la cuestión sea que no son términos mutuamente excluyentes, y que por su procedencia Marsalis no concibe la democracia no meritocrática.

Más fácil aun: pregunte a cualquier músico español de jazz que haya probado la aventura americana.

La cuestión de si el jazz puede florecer sin meritocracia la dejamos para otro día.

11/06/2009

Best of the big bands... as selected in 1959

In 1959, educator, arranger, and valve trombonist Marshall Brown conducted a poll among 35 jazz writers and critics, in order to build a permanent library of arrangements for the Newport Youth Band. It's interesting to see that what could be considered quite a canonical selection of big band music today was already established fifty years ago. This list was published in Down Beat (July 23), from the most voted to the least:
  1. Four Brothers - Woody Herman (Jimmy Giuffre)
  2. One O'Clock Jump - Count Basie
  3. Early Autumn - Woody Herman (Ralph Burns)
  4. King Porter Stomp - Benny Goodman (Fletcher Henderson)
  5. Take the A-Train - Duke Ellington (Billy Strayhorn)
  6. Ko-Ko - Duke Ellington
  7. Cotton Tail - Duke Ellington
  8. Skyliner - Charlie Barnet
  9. Chant of the Weed - Don Redman
  10. Down South Camp Meeting - Benny Goodman (Fletcher Henderson)
  11. Lil' Darling - Count Basie (Neal Hefti)
  12. Things to Come - Dizzy Gillespie (Gil Fuller)
  13. Wrappin' It Up - Benny Goodman (Fletcher Henderson)
  14. Young Blood - Stan Kenton (Gerry Mulligan)
  15. Chelsea Bridge - Duke Ellington
  16. Every Tub - Count Basie
  17. Harlem Air Shaft - Duke Ellington
  18. Manteca - Dizzy Gillespie (Gil Fuller)
  19. Moten Swing - Count Basie (Bennie Moten, Eddie Durham)
  20. Opus 1 - Tommy Dorsey (Sy Oliver)
  21. Sometimes I'm Happy - Benny Goodman (Fletcher Henderson)
  22. Swinging the Blues - Count Basie
  23. Apple Honey - Woody Herman (Ralph Burns)
If you have access to Spotify, you can listen to all of that through this link: http://open.spotify.com/user/ferurbina/playlist/3zaCq2jVlxZ0zia3NRlmOd

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La dirección de internet que figura más arriba sirve para acceder a una selección de clásicos de música de big band que he montado en Spotify.

Lo curioso de la selección es su procedencia. La publicó Down Beat en su número del 23 de julio de 1959, hace casi exactamente cincuenta años, y es el resultado de un sondeo que realizó el director de orquesta, profesor y trombonista (de pistones) Marshall Brown.

En aquella época Brown dirigía la Newport Youth Band, una big band-escuela, y consultó a 35 críticos y comentaristas de jazz para montar una biblioteca permanente de arreglos para dicha orquesta; la lista está ordenada según el número de votos recibidos. Llama la atención que siga siendo una selección relativamente canónica cincuenta años después.