04/11/2012

Peter Brötzmann y... Lionel Hampton

El saxofonista alemán Peter Brötzmann (n. 1941), un instrumentista con un soplido podría convertir un soprano curvo en uno recto, es una de las principales figuras de la música improvisada europea. Surgió a finales de los sesenta y, aunque cabría esperar que se hubiera inspirado en músicos estadounidenses de inclinaciones similares, esto es lo que explica sobre su disco rompedor y hasta violento Machine Gun (1968) y su inesperado modelo:
"Yo lo que quería era sonar como cuatro saxos tenores a la vez, ese es el sonido que quería... La idea la saqué de la banda de Lionel Hampton, la orquesta que tenía, con cuatro saxos verdaderamente potentes en la primera línea, tocando al unísono. Ese es el sonido que he tratado de obtener, eso es lo que estaba tratando de lograr con Machine Gun y eso es lo que aún persigo."
Peter Brötzmann, entrevistado en el número de noviembre de la revista Wire.

Brötzmann actuará con su Chicago Tentet en el Cafe Oto de Londres, los días 9 y 10 de noviembre, en el marco del London Jazz Festival.

Lionel Hampton: "Flying Home" (1967)



Peter Brötzmann: "Machine Gun" (1968)

21/09/2012

Art Blakey y Paul Chambers: dúos

El domingo 29 de marzo de 1959, justo entre las dos sesiones que nos dieron Kind of Blue, al parecer, el bajista de aquella, Paul Chambers (edad: 23) y el veterano baterista Art Blakey (edad: 39) llegaron temprano a una grabación a nombre del pianista Sonny Clark.

Mejor lo cuenta el productor Michael Cuscuna, que encontró estas cintas en la década de los setenta:
[...] otro hallazgo singular en los almacenes de Blue Note. Yo estaba repasando sistemáticamente cada bobina de cada sesión inédita. Cuando puse la primera de las correspondientes a una sesión inédita de Sonny Clark del 29 de marzo de 1959, que al final salió como My Conception, no se oía ni una sola nota de piano. Las primeras dos tomas eran unas versiones espectaculares de "I’ve Got My Love To Keep Me Warm" y "What Is This Thing Called Love" que no podían venir más que de Paul Chambers y Art Blakey. Nunca supe cómo llegaron a grabar (quizás el resto de la banda llegó tarde), pero me alegro de que lo hicieran.

Como para no alegrarse. Si en las numerosas grabaciones en las que participaron Chambers y Blakey dejaron un nivel de calidad consistentemente alto, aquí, siempre en primer plano y sin escondite posible, dan una lección magistral de lo que es una sección rítmica. Quizás el más favorecido por la falta de vientos es Blakey, más sutil y menos demoledor que de costumbre, pero con un swing igualmente arrollador, especialmente en el peligroso "What Is This Thing Called Love?". En esa línea del "menos es más", donde Blakey realmente deslumbra —al menos a estos oídos— es en el tema de Irving Berlin, más lento aunque de tempo vivo. La versatilidad de Blakey con la batería, o cosas aparentemente tan sencillas como su acompañamiento al primer solo de Chambers, son una maravilla.





Disponibles, con un sonido excelente, en Mosaic Select: Paul Chambers, y en el Drums Around the Corner publicado a nombre de Art Blakey.


23/08/2012

Brad Mehldau cumple 42

¿Qué tendrá el éxito de los músicos de jazz que inspira tanto odio de forma casi automática? Cualquiera que sea el mecanismo, Brad Mehldau ha logrado cierto éxito, mucho en términos jazzísticos, y como corresponde no han faltado quienes han disfrutado poniéndole a caer de un burro (y si es cierto que el aficionado al jazz medio es un hombre blanco de mediana edad, habrá que revisar la presunta superioridad de las mujeres en el cotilleo con ensañamiento y otros deportes similares).



Hoy Mehldau cumple 42. Aunque las crónicas del mundo anglosajón suelan olvidarlo, grabó su primer disco a trío en Barcelona para Fresh Sound New Talent en 1993, y dos años después, a los 25, pasó a una multinacional, Warner's (¡cómo han cambiado las cosas!) Yo le descubrí en 1997, recomendado por el veterano escriba y productor Ira Gitler, nada menos, en el Jazzaldia, el festival de jazz de San Sebastián. Poco después me mudé a Londres, y uno de los primeros discos que me compré en esta ciudad, en un mercado callejero, fue precisamente The Art of the Trio, Vol. 1. Esa fue mi última reseña en el diario local para el que escribía entonces.

La música puede aprovecharle a uno a varios niveles. En el caso de un escriba, uno puede entender el mérito de una pieza dada, también puede gustarle como a cualquier otro aficionado y, en algunos casos, puede llegar a contribuir a su salud mental. La pieza del vídeo, "Elegy for William Burroughs and Allen Ginsberg", ha sido un refugio a lo largo de los años.

Gracias y feliz cumpleaños, Brad Mehldau.